La adoración y la gran comisión

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LA GRAN COMISIÓN INICIA CON ADORACIÓN Y TERMINA CON ADORACIÓN

Mateo 28:16-20 Apocalipsis 7:9-12

En el fin de los tiempos se levantará una adoración pura. Dios está purificando su iglesia, Isaías 6. El infinito y todo glorioso Creador del universo, por quien existen todas las cosas y por quien todas las cosas subsisten, el cual sostiene la vida de toda persona en espíritu en todo momento (Hechos 17:25) es menospreciado, no creído, desobedecido y deshonrado entre los pueblos del mundo. Esa es la razón esencial para las misiones. 

El opuesto a toda esta irreverencia es la adoración. La adoración no es una reunión. La adoración no es primordialmente un culto de canciones de adoración o de escuchar una predicación. La adoración no es alguna forma de acto externo. La adoración es esencialmente una emoción íntima del corazón para atesorar a Dios por encima de todos los tesoros del mundo.

LA ADORACIÓN DE ADENTRO HACIA FUERA

En otras palabras, la adoración es tener sentimientos correctos que brotan del corazón hacia Dios y que se arraigan en la mente con pensamientos correctos acerca de Dios, tornándose visibles en las correctas formas de reaccionar del cuerpo, reflejando a Dios. 

Estas tres etapas de la adoración provenientes desde el interior hasta la demostración externa pueden ser vistas en estos tres textos.

  • Etapa 1Mateo 15:8-9“Este pueblo de labios me honra, más su corazón está lejos de mí, pues en vano me honran.” Entonces si la “adoración” no proviene del corazón, está vana y vacía, y significa que no es adoración. Por lo tanto, la esencia de la adoración no puede expresarse externamente. La esencia de la adoración es el sentimiento no la mera acción.
  • Etapa 2Juan 4:23, “La hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque el Padre a tales buscas que le adoren.” Observe que el Padre busca una adoración en espíritu y en verdad—sentimientos correctos elevados hacia Dios, y arraigados en la mente con pensamientos correctos acerca de Dios.
  • Etapa 3Mateo 5:16“Así brille vuestra luz delante de los demás, para que puedan ellos ver vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en los cielos.” Dios tiene la intención de que su gloria sea pública. Él no creó al mundo para que su gloria permaneciera en incógnito. Y no redime a las personas para que ellas simplemente atesoren experiencias preciosas con Él y no se compartan con nadie. Su intención es que su gloria sea abiertamente reflejada en las obras de su pueblo en cuyos pensamientos reflejan Su verdad y en donde sus sentimientos reflejan Su valor.

Adorar a Dios es ver, saborear, y mostrar la gloria de todo lo que Dios es por nosotros en Jesucristo.

La meta principal y final de las misiones es que esta adoración se dé entre todas las naciones del mundo, que la gloria de Dios y su grandeza encuentren su fiel reflejo entre los pueblos.

CASAS DE ORACIÓN

La intención de las misiones (a diferencia del evangelismo local donde ya existe la iglesia) es que haya una iglesia la cual adore a Dios a través de Jesucristo de entre todos los pueblos y tribus y lenguas y grupos étnicos del mundo

La pasión de un misionero—a diferencia de un evangelista—es establecer una comunidad de cristianos adoradores entre un grupo de gente quienes no tienen acceso al evangelio por causa del idioma o de barreras culturales. 

En el Antiguo Testamento, la palabra más común que se usa para referirse a “adorar” es la palabra Hebrea Hishtahvah (o alguna forma relacionada con esa palabra). Su significado básico es “inclinarse” con el sentido de reverencia, respeto y honor. Esto sucede 171 veces. En el Antiguo Testamento en Griego, 164 de esos casos son traducidos por la palabra Griega proskuneo. En el Nuevo Testamento Griego, proskuneo es la palabra principal para referirse a “adorar.” Pero cuando se analiza su uso, algo asombroso aparece.191 El uso de esta palabra se encuentra a menudo en los evangelios (26 veces)—la gente frecuentemente se postraba en adoración ante Jesús. Y en el libro de Apocalipsis se encuentra 21 veces porque los ángeles y los ancianos en el cielo a menudo se inclinan ante Dios. Pero en las epístolas de Pablo esto ocurre solamente una vez, refiriéndome a 1 Corintios 14:25 donde el incrédulo cae frente al poder de la profecía y “los secretos de su corazón quedarán descubierto, y él(incrédulo) se postrará y adorará a Dios.” Y esto no aparece en las cartas de Pedro, Santiago, o Juan 

¿Por qué no aparece la palabra proskuneo en el Nuevo Testamento? 

JESÚS ES EL NUEVO “LUGAR” DE ADORACIÓN

Cuando el tejió un látigo y expulsó a los cambistas de dinero, no fue por causa de los sacrificios propios sino por causa de la oración—de hecho, por la oración para todas las naciones—“Mí casa será llamada casa de oración para todas las naciones” (Marcos 11:17). En otras palabras Cristo quitó su atención sobre los actos externos que tenían los sacrificios Judíos hacia el comportamiento personal de comunión con Dios para todas las personas.

Lo que Jesús estaba haciendo era identificarse Él mismo como el verdadero templo. “Algo más grande que el templo está aquí.” En sí mismo, él cumpliría todas las cosas para las que el templo representaba, especialmente el “lugar” donde los creyentes se encontraban con Dios. Así que otra vez, Cristo está desviando la atención de la adoración como algo localizado con formas externas, hacia una experiencia personal, y espiritual centrado en el mismo. La adoración no tiene que tener una estructura, ni un sacerdocio, y ni un sistema de sacrificio. Tiene que tener a Jesús resucitado.

JESÚS DA LA LIBERTAD DE ADORAR EN CUALQUIER LUGAR Y DE CUALQUIER FORMA

Aquí está la oración clave: la adoración verdadera, la cual fue anticipada para la era venidera, ha llegado: “La hora viene (la época venidera) y está aquí y ahora (¡en mí!).” Y lo que marca esta forma próxima de adoración verdadera que ha irrumpido en el presente desde la gloriosa era venidera es que no está sujeta a un lugar específico o a alguna forma externa en particular, en lugar de estar en este monte o en Jerusalén. “Está en espíritu y verdad.”

Lo que Jesús está haciendo aquí es estar despojando el proskuneo de sus últimos vestigios de connotación localizada y externa. No es que sería incorrecto adorar en un cierto lugar o que estaría mal el emplear formas externas, pero hace explícito y central que aquellas cosas no son lo que constituyen la adoración como adoración. Lo que constituye la adoración como adoración, es lo que acontece “en espíritu y en verdad”—con o sin espacio sagrado y con o sin formas externas.

¿Qué significan esas dos frases: “en espíritu y en verdad”? Entiendo el significado del término “en espíritu” como que la adoración verdadera es llevada a cabo por el Espíritu Santo y que ocurre principalmente como un evento espiritual interno, y no esencialmente como un evento corporalmente externo. Así mismo, entiendo el término “en verdad “como que esta adoración verdadera es la respuesta a verdaderas observaciones de Dios

LA ADORACIÓN COMO UN CAMBIO RADICALMENTE INTERNO QUE IMPREGNA TODO LA VIDA ETERNA

En el Nuevo Testamento, la adoración es significativamente des institucionalizada, deslocalizada y des externalizada. Todo el sentido de adoración que se tenía está siendo quitado de la ceremonia, de las fiestas, de los lugares y de las formas; dándose un cambio a lo que está ocurriendo en el corazón—no sólo por lo que pasa el Domingo en el culto, sino por lo que pasa cada día y a cada momento en todo lo que comprende la vida.

Esto es lo que quiere decir cuando leemos cosas como: “Lo que sea que bebas o comas, o hagas lo que hagas, hazlo todo para la gloria de Dios” (1 Corintios 10:31). Y hagas lo que hagas, ya sea en acción o en palabras, “hazlo todo en el nombre del Señor Jesús, dándole gracias a Dios el Padre mediante El” (Colosenses 3:17). Esta es la esencia al adorar: Actuar de un modo que refleje el valioso corazón de la gloria de Dios. Ese es el corazón de la adoración. Pero el Nuevo Testamento utiliza las mejores oraciones de adoración sin hacer referencia alguna a los cultos de adoración. Ellas describen la vida.

El lugar y la forma no son lo esencial. Lo fundamental es adorar en Espíritu y en verdad.

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