JESÚS ES EL SALVADOR SUPERIOR
JESÚS TRAJO UNA REVELACIÓN SUPERIOR A LA DE LOS ANTIGUOS PROFETAS
Hebreos 1:1-2 (RV60) “Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo;”
El libro de Hebreos empieza sin mencionar al autor, solo a Dios. El autor humano de Hebreos sigue siendo desconocido, pero la inspiración del libro por el Espíritu Santo es evidente.
Hebreos 2:3 (RV60) “¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron,”
La forma de enseñanza y el estilo son muestras suficientes que Pablo no fue el autor, y el propio escritor confiesa en el segundo capítulo de Hebreos que él fue uno de los discípulos de los apóstoles, lo cual es algo muy diferente de la forma en la que Pablo habló de sí mismo.
Así es como comienza el libro. No hay ningún intento de probar la existencia de Dios; Las Escrituras suponen que aprendemos de la existencia de Dios y de algunos de sus atributos de la naturaleza. El escritor de Hebreos sabía que Dios existía y que Él hablaba al hombre.
Romanos 1:20, Salmos 19:1-4
La revelación dada a través de los profetas fue dada de muchas maneras: algunas veces a través de parábolas, narrativa histórica, confrontación profética, presentación dramática, salmos, proverbios y así similares.
Es verdad que Dios habló de varias maneras en el Antiguo Testamento.
- Habló a Moisés a través de una zarza ardiente (Éxodo 3).
- Habló a Elías por una voz suave y apacible (1 Reyes 19).
- Habló a Isaías por una visión celestial (Isaías 6).
- Habló a Oseas por su crisis familiar (Oseas 1:2).
- Habló a Amós por un canastillo de frutas (Amos 8:1).
En estos postreros días: Esto se refiere a la era del Mesías. Puede que sea un período largo, pero es el último período.
La estructura del libro de Hebreos es diferente a la de otros libros del Nuevo Testamento. Empieza como un ensayo, continúa como un sermón y termina como una carta. Hebreos es básicamente un libro que exhorta a los cristianos desanimados a continuar fuertes con Jesús a la luz de la superioridad total de quién es Él y qué ha hecho por nosotros.
Nos ha hablado por el Hijo: No es tanto que Jesús haya traído un mensaje del Padre; Él es un mensaje del Padre. La idea es que Jesús es mucho más que el mejor profeta. Él ha revelado algo que ningún otro profeta podría revelar.
La revelación de Jesús mismo fue única, porque no solo fue puramente el mensaje de Dios (como fue el caso con cualquier otro escritor inspirado) sino que también fue la personalidad de Dios a través de la cual llegó el mensaje. La personalidad de Pablo, Pedro, Juan y otros escritores bíblicos es clara en sus escritos. Sin embargo, en la revelación de Jesús vemos la personalidad de Dios.
El libro de Hebreos (en su mayor parte) no presenta a Jesús hablando de sí mismo. Hay un sentido en el que el Hijo no habla en Hebreos; El Padre habla acerca del Hijo. El libro de Hebreos es Dios el Padre diciéndonos acerca de Dios el Hijo.
UNA DESCRIPCIÓN GLORIOSO DEL HIJO
Esto empieza una sección gloriosa que describe a Jesús, primero como el heredero de todo. Esta es la idea que Jesús es preeminente, lo cual va de acuerdo con su posición como primogénito sobre toda la creación (Colosenses 1:15).
Hebreos 1:3 (RV60) “el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas,”
Jesús es el resplandor de la gloria del Padre. La antigua palabra griega para resplandor es apaugasma, que habla del resplandor que brilla desde una fuente de luz. Nosotros nunca hemos visto el sol, solo los rayos de su luz cuando nos llegan. De la misma forma, nunca hemos visto al Padre, pero lo vemos a través del resplandor del Hijo de Dios.
La idea es de una semejanza tan exacta como si hubiera sido hecha por un sello. Jesús representa a Dios exactamente. En su ministerio terrenal, Jesús demostró constantemente el poder de su palabra. Él podía sanar, perdonar, expulsar demonios y calmar la furia de la naturaleza todo con la expresión de una palabra. Aquí podemos ver que su palabra es tan poderosa que puede sostener todas las cosas.
Habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo: De la descripción previa, sabemos que el Hijo de Dios es un ser de gran poder y sabiduría. Ahora sabemos que también es un ser de gran amor, quien purgó la culpa y la vergüenza de nuestros pecados. Hizo esto por medio de sí mismo, mostrando que nadie más lo podía hacer por nosotros ni tampoco lo podíamos hacer por nosotros mismos.
Se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas: Esta es una posición de majestad, de honor, de gloria y de una obra completa. Su sola posición es suficiente para ponerlo por encima de toda la creación.
POR LO TANTO, JESÚS ES SUPERIOR A LOS ÁNGELES
Hebreos 1:4 (RV60) “hecho tanto superior a los ángeles, cuanto heredó más excelente nombre que ellos.”
Esta descripción de Jesús en versículos anteriores nos muestra que Él es superior a cualquier ser angelical. Sin embargo, esto nos dice que Jesús fue hecho superior a los ángeles. Podríamos decir que Él es eternamente superior a los ángeles, pero también fue hecho superior a los ángeles. Jesús fue hecho superior en el sentido de que fue hecho perfecto (completo como nuestro redentor) por aflicciones (Hebreos 2:10), algo que ningún ángel ha hecho nunca.
Descripciones de Jesús
- Cristo el Heredero
- Cristo el Creador
- Cristo el Revelador
- Cristo el Sustentador
- Cristo el Redentor
- Cristo el Gobernante
- Cristo Supremo
El estatus superior de Jesús es demostrado por la superioridad de su nombre, el cual no es solamente un título, sino una descripción de su naturaleza y carácter. Hay muchas razones por las cuales es importante entender la excelencia superior de Jesús, haciéndolo superior a cada ser angelical. Porque a menudo entendemos mejor las cosas cuando se ponen en contraste con otras.
Aunque el Antiguo Pacto vino a Moisés por manos de los ángeles, un mejor pacto llegó a través de un ser superior, Jesús. Pudo haber sido fácil para los judíos del primer siglo desechar el evangelio, pensando que llegó por manos de simples hombres: los apóstoles. Pero en verdad, la llegada del evangelio vino a través de Jesús, quien es superior a los ángeles.
Había una tendencia peligrosa a adorar a los ángeles que se estaba desarrollando en la Iglesia primitiva, y Hebreos muestra que Jesús es superior a cualquier ángel. (Colosenses 2:18, Gálatas 1:8)
Había una idea herética de que Jesús mismo era un ángel, un concepto que degrada su gloria y majestad. El entendimiento de cómo Jesús es superior a los ángeles nos ayuda a entender cómo Él es mejor que cualquier cosa en nuestra vida.
LAS ESCRITURAS COMPRUEBAN QUE JESÚS ES SUPERIOR A LOS ÁNGELES
JESÚS ES SUPERIOR A LOS ÁNGELES PORQUE ÉL ES EL HIJO DE DIOS
Salmos 2:7 (RV60) “Yo publicaré el decreto; Jehová me ha dicho: Mi hijo eres tú; Yo te engendré hoy.”
2 Samuel 7:14 (RV60) “Yo le seré a él padre, y él me será a mí hijo. Y si él hiciere mal, yo le castigaré con vara de hombres, y con azotes de hijos de hombres;”
Hebreos 1:5 (RV60) “Porque ¿a cuál de los ángeles dijo Dios jamás: Mi Hijo eres tú, Yo te he engendrado hoy, y otra vez: Yo seré a él Padre, Y él me será a mí hijo?”
El autor de Hebreos comprobó que Jesús es superior a cualquier ser angelical porque Dios el Padre le dice a Dios el Hijo cosas que nunca le dijo a los ángeles. En Salmos 2:7 muestra que Dios el Padre llamó a Jesús, “Hijo”: el nombre más excelente de Hebreos 1:4. Esto muestra que Jesús es superior a los ángeles, porque a ningún ángel se le dio jamás este gran nombre.
Aunque los ángeles pueden ser colectivamente llamados “hijos de Dios” (así como en Job 1:6), a ningún ángel se le ha dado ese título individualmente.
Dios el Padre también habló con Dios el Hijo y lo describió como engendrado. La palabra engendrado habla de la igualdad de sustancia y esencia natural entre el Padre y el Hijo. Significa que el Padre y el Hijo comparten el mismo ser. Yo seré a él Padre, y él me será a mí hijo: Esta citación de 2 Samuel 7:14 es otro ejemplo de algo que Dios el Padre le dijo a Dios el Hijo que nunca le dijo a ningún ángel.
JESÚS ES SUPERIOR A LOS ÁNGELES PORQUE ESTOS ADORAN Y SIRVEN A JESÚS, QUIEN ES SU DIOS
Deuteronomio 32:43 (RV60) “Alabad, naciones, a su pueblo, Porque él vengará la sangre de sus siervos, Y tomará venganza de sus enemigos, Y hará expiación por la tierra de su pueblo.”
Salmos 104:4 (RV60) “El que hace a los vientos sus mensajeros, Y a las flamas de fuego sus ministros.”
Hebreos 1:6-7 (RV60) “Y otra vez, cuando introduce al Primogénito en el mundo, dice: Adórenle todos los ángeles de Dios. Ciertamente de los ángeles dice: El que hace a sus ángeles espíritus, Y a sus ministros llama de fuego.”
Cuando introduce al Primogénito: Esta palabra fue usada tanto como un concepto como una designación para el que había nacido primero. Como el hijo primogénito era el “primero en la fila” y recibía la posición de favor y honor, el título “primogénito” podía indicar que alguien tenía el más alto honor y posición.
A muchos de aquellos no nacidos primero se les ha dado el título de “primogénito”. David es un ejemplo de esto (Salmos 89:27) y también Efraín (Jeremías 31:9).
Adórenle todos los ángeles de Dios: Deuteronomio 32:43 muestra que Jesús es superior, porque Él es el objeto de la adoración angelical, no un adorador entre los ángeles. Los ángeles lo adoran; Él no adora entre ellos. Apocalipsis 5 nos da un vistazo de la adoración a Jesús por parte de los ángeles.
El que hace a sus ángeles espíritus, y a sus ministros llama de fuego: Salmos 104:4 demuestra que Jesús es el Señor de los ángeles. Ellos son sus ángeles y sus ministros. Los ángeles pertenecen a Jesús, y Él no está entre ellos.
JESÚS ES SUPERIOR A LOS ÁNGELES PORQUE EL PADRE MISMO LA LLAMA A ÉL DIOS Y SEÑOR
Hebreos 1:8-12 (RV60) “Mas del Hijo dice: Tu trono, oh Dios, por el siglo del siglo; Cetro de equidad es el cetro de tu reino. Has amado la justicia, y aborrecido la maldad, Por lo cual te ungió Dios, el Dios tuyo, Con óleo de alegría más que a tus compañeros. Y: Tú, oh Señor, en el principio fundaste la tierra, Y los cielos son obra de tus manos. Ellos perecerán, mas tú permaneces; Y todos ellos se envejecerán como una vestidura, Y como un vestido los envolverás, y serán mudados; Pero tú eres el mismo, Y tus años no acabarán.”
De nuevo, el énfasis es que Dios el Padre le dice a Dios el Hijo cosas que nunca se les dicen a los seres angelicales.
Salmos 4:6-7 (RV60) “Muchos son los que dicen: ¿Quién nos mostrará el bien? Alza sobre nosotros, oh Jehová, la luz de tu rostro. Tú diste alegría a mi corazón Mayor que la de ellos cuando abundaba su grano y su mosto.”
Dios el Padre llama al Hijo Dios. Cuando la primera Persona de la Trinidad habló con la segunda Persona de la Trinidad, lo llamó Dios. Esta es una evidencia única y poderosa de la deidad de Jesús.
Algunos argumentan que hay muchos en la Biblia llamados “dioses”, como Satanás (2 Corintios 4:4) y jueces terrenales (Salmos 82:1, 6). Pero esos otros son dioses supuestos, que pretenden el trono. Si Jesús no fuera el Dios verdadero, es un diosfalso, como Satanás y los jueces perversos de Salmos 82. Pero Jesús es el Dios Viviente y Verdadero, llamado aquí de esa manera por el Padre, y también por Juan en Juan 1:1, por Tomás en Juan 20:28 y por Pablo en Tito 2:13 y Tito 3:4.
Este pasaje muestra la increíble interacción entre las Personas de la Trinidad. “Dios, el Dios tuyo” habla del Padre, y su posición de autoridad sobre la segunda Persona de la Trinidad; “Te” habla del Hijo; “Ungió” tiene en mente el ministerio y la presencia del Espíritu Santo, la tercera Persona de la Trinidad.
Salmos 102:25-27 (RV60) “Desde el principio tú fundaste la tierra, Y los cielos son obra de tus manos. Ellos perecerán, mas tú permanecerás; Y todos ellos como una vestidura se envejecerán; Como un vestido los mudarás, y serán mudados; Pero tú eres el mismo, Y tus años no se acabarán.”
Este pasaje muestra que El Hijo no solo es llamado Dios, sino también Señor. Luego el Hijo es descrito con términos y atributos que pertenecen solo a Dios.
Tú, oh Señor, en el principio fundaste la tierra: Esto muestra que Jesucristo, la segunda Persona de la Trinidad, es el Creador. Se dice específicamente que Yahveh es el Creador (Isaías 45:12, Isaías 45:18). Ellos perecerán, mas tú permaneces: Esto muestra que Jesucristo, la segunda Persona de la Trinidad es auto-existente, aún como Salmos 102:25-27 lo dice de Yahveh.
Y como un vestido los envolverás, y serán mudados: Esto muestra que Jesucristo, la segunda Persona de la Trinidad es soberano, con autoridad sobre toda la creación e historia, aún como Salmos 102:25-27 lo dice de Yahveh. Tú eres el mismo: Esto muestra que Jesucristo, la segunda Persona de la Trinidad es inmutable, invariable y eterno (Tus años no acabarán). Salmos 102:25-27 lo dice de Yahveh y el escritor de Hebreos dice que aplica también a Jesús.
JESÚS ES SUPERIOR A LOS ÁNGELES PORQUE SE HA SENTADO, HABIENDO COMPLETADO SU OBRA, MIENTRAS QUE LOS ÁNGELES TRABAJAN CONTINUAMENTE
Hebreos 1:13-14 (RV60) “Pues, ¿a cuál de los ángeles dijo Dios jamás: Siéntate a mi diestra, Hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies? ¿No son todos espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación?”
Ahora, por séptima vez en este capítulo, el escritor de Hebreos cita las Escrituras hebreas para demostrar que Jesús el Mesías es superior a cualquier ser angelical. Él citó Salmos 110:1 para mostrar de nuevo que Dios el Padre le dijo cosas a Jesús el Mesías que nunca le dijo a seres angelicales.
Salmos 110:1 (RV60) “Jehová dijo a mi Señor: Siéntate a mi diestra, Hasta que ponga a tus enemigos por el estrado de tus pies.”
Siéntate a mi diestra: Este pasaje dice que el Mesías tiene este lugar y postura exaltada en el cielo. Cualquiera que se siente en la presencia divina muestra que tiene todo el derecho de estar ahí. No hay asientos cerca del trono de Dios para los ángeles, porque están constantemente alabando a Dios y sirviendo. Sin embargo, Jesús – con la invitación de Dios el Padre – puede sentarse a la diestra de Dios el Padre.
No es bueno estar demasiado cómodo en la presencia de la majestad. Hay una historia acerca de un hombre llamado Lear que fue contratado para dar clases de arte a la Reina Victoria. Las cosas estaban yendo bien, y Lear empezó a sentirse como en casa en el palacio. Él disfrutaba de estar frente al fuego, apoyándose en la chimenea y calentándose relajadamente, pero cada vez que lo hacía, uno de los asistentes de la reina lo invitaba a ver algo del otro lado de la habitación, haciéndolo que se moviera. Nadie se lo explicó, pero después de un tiempo comprendió la idea: los buenos modales dictaban que estaba mal que un súbdito tuviera una actitud tan relajada en la presencia de su reina. Jesús no es un súbdito, es el Soberano, y se sienta en la presencia de majestad.
De la misma manera, a los ángeles no se les permite relajarse en la presencia de Dios. Ellos se paran delante del Padre, pero el Hijo se sienta, porque Él no es un súbdito, Él es el Soberano.
Los ángeles son espíritus ministradores, no espíritus gobernantes; su llamado es el servicio, no el dominio. Los ángeles, en ese aspecto, son como juguetes que nunca paran; siguen trabajando, mientras que el Hijo puede tomar una postura de descanso porque Él es el Hijo.
Jesús también es llamado siervo y ministro, pero esto es parte de su humillación voluntaria, no su naturaleza esencial, como lo es en la naturaleza esencial de los ángeles ser siervos.
Enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación: A los ángeles se les ordena servir a Dios, pero Él comparte a sus siervos con hombres y mujeres redimidos. Esto muestra el gran amor de Dios por nosotros y cómo Él quiere compartir todas las cosas con nosotros.
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