INTRODUCCIÓN
El Discurso del Monte de los Olivos, registrado en el evangelio de Mateo, es uno de los pasajes proféticos más profundos, fascinantes y detallados de toda la Biblia. En esta enseñanza, Jesús responde a las inquietudes de sus discípulos sobre las señales que precederán al fin del mundo y a su inminente regreso a la tierra. A través de un lenguaje rico en simbolismo, analogías de la naturaleza y advertencias solemnes, Cristo traza un panorama claro de los eventos cósmicos y terrenales que marcarán el desenlace de la historia humana. Este estudio desglosa cuidadosamente estas enseñanzas bíblicas, analizando el impacto de la gran tribulación, las alteraciones en los cielos, la incertidumbre del día y la hora de su venida, y la urgente necesidad de vivir en constante vigilancia. El propósito de este análisis no es solo brindar claridad escatológica y resolver los dilemas aparentes sobre su regreso, sino también desafiar al creyente a mantener una postura de fidelidad y servicio activo mientras espera la gloriosa manifestación del Hijo del Hombre.
VINIENDO DESPUÉS DE LA GRAN TRIBULACIÓN: EL REGRESO DE JESUCRISTO
“E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas. Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria. Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro.” Mateo 24:29-31 (RVR1960)
El sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor. Muchos pasajes proféticos describen las alteraciones cósmicas que precederán y rodearán el glorioso regreso de Jesús. Aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo. Es difícil decir con exactitud cuál es esta señal. Parece preceder su regreso como se describe en otros pasajes proféticos del Nuevo Testamento. Tal vez esta señal está de alguna forma relacionada con las increíbles alteraciones cósmicas que precederán al gran evento. Algunos, a la luz de la visión del emperador Romano Constantino, piensan que la señal del Hijo del Hombre será una cruz en el cielo. Es más probable que simplemente sea una manera de describir el regreso físico y visible de Jesús a la tierra desde el cielo. Otros señalan que la palabra en el texto original es la traducción para la “norma” o “estandarte” al que se refieren en el Antiguo Testamento como señal para que se reúna el pueblo de Dios. Esta es también la palabra regular para la llegada del gobernador a su provincia o para la venida del rey a sus súbditos, y regularmente describe una venida en autoridad y poder.
Verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria. Este es el cumplimiento del final, indicado por la señal de la abominación desoladora. Como esto no ha sucedido aún, tampoco lo ha hecho la abominación desoladora. Una vez más, aquellos que afirman que todos o la mayoría de los eventos de este capítulo fueron cumplidos en la conquista Romana de Jerusalén y Judea en el 70 D.C. están en una posición poco envidiada. Ellos afirman a menudo que Jesús cumplió esto viniendo sobre las nubes del cielo del Hijo del Hombre con poder y gran gloria al “venir” en juicio contra el pueblo Judío en el 70 D.C. Incluso algunos de los que creen que la mayoría de los eventos se cumplieron en la caída de Jerusalén entienden que se ha alargado demasiado. De la exposición anterior parece que la venida del Hijo del Hombre no debe identificarse con el juicio de Jerusalén.
Versículos de referencia:
JESÚS HABLA MÁS SOBRE EL TIEMPO ESCOGIDO PARA ESTOS EVENTOS
“De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca. Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, conoced que está cerca, a las puertas. De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.” Mateo 24:32-35 (RVR1960)
De la higuera aprended la parábola. La higuera tiene un patrón regular. Las hojas aparecen, y le sigue el verano. Cuando usted ve las hojas, usted sabe que el verano está cerca. La higuera era un árbol frutal común en Israel. Es mencionada muchas veces en el Antiguo Testamento, especialmente como una descripción de la abundancia de la tierra. A veces los higos o las higueras también son usados como símbolos o imágenes, y en diferentes pasajes proféticos, son usadas como representación de Israel. Sin embargo, la mayoría de las referencias del Antiguo Testamento sobre la higuera lo usan simplemente como un ejemplo de una bendición de agricultura. Parece que la referencia de Jesús aquí no trata tanto sobre el “higuerismo” de la higuera, sino de la forma en que la higuera sigue ciclos de crecimiento confiables relacionados con las estaciones. Esto es especialmente evidente cuando este pasaje es comparado con otros evangelios que instan a mirar la higuera y todos los árboles, para saber por nosotros mismos que el verano y el reino de Dios están cerca.
Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, conoced que está cerca, a las puertas. Jesús aseguró que cuando estas señales aparecieran como él las predijo (la abominación desoladora, seguida por la gran tribulación, seguida por señales en los cielos), seguirá su regreso a la tierra. Cuando la higuera echa brotes, hay un resultado inevitable, el verano está cerca y el fruto viene. De la misma forma, cuando las señales son vistas, la venida de Jesús en gloria con su iglesia a este mundo seguirá inevitablemente. Realmente, es tal y como el profeta Daniel lo profetizó. El final llegará 1,290 días después de la abominación desoladora. Jesús asegura que las agonías de la Gran Tribulación no continuaran indefinidamente; éstas tendrán un final. Hasta este punto, Jesús ha dado un resumen importante sobre los eventos de los últimos tiempos. Surgirán catástrofes y persecuciones, pero estas en sí mismas no son la señal del final. Surgirá una señal fundamental: la abominación desoladora. Cuando la abominación desoladora aparezca, hay advertencias para Israel de que huya después de la abominación. En los talones de la abominación desoladora viene una gran tribulación, y disturbios cósmicos. En culminación, Jesucristo regresará en gloria a la tierra.
De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca. Esta declaración de Jesús es una de las razones principales por las que muchos han visto todas o la mayoría de los eventos de este capítulo cumplidas en el 70 D.C., aproximadamente 40 años después de que Jesús dijera estas palabras. Sin embargo, como se argumentó con anterioridad, afirmar esto es alejarse demasiado de la interpretación más natural de la abominación desoladora, la severidad de la gran tribulación, de las señales cósmicas, y la venida del Hijo del Hombre. Es mejor dejar que esos pasajes tengan su significado más natural y que se ajusten a esta promesa en ese marco. La generación a la que Jesús se refiere no puede ser la generación de los discípulos, porque ellos nunca vieron a Jesús regresar en gloria. Es indudablemente la generación que ve estas señales. Estos eventos y el regreso de Jesús no serán en un lapso de alrededor de 1,000 años, sino que sucederán en serie. Se ha sugerido que la palabra generación puede también ser traducida como “raza,” y es una promesa de que la raza Judía no será extinguida y sobrevivirá hasta el final. Esta sería una promesa valiosa, pero algunos afirman que esta es una traducción vergonzosamente incorrecta. Sin embargo otros, que creían firmemente que los eventos de este capítulo se habían cumplido en su mayoría en el 70 D.C., escriben que esta raza, los Judíos, no cesará de ser un pueblo diferente, hasta que todos los consejos de Dios referente a ellos y a los Gentiles sean cumplidos.
Versículos de referencia:
MÁS SOBRE SU VENIDA PERO CON UN ENFOQUE DIFERENTE
JESÚS DICE QUE EL DÍA Y LA HORA DE SU VENIDA NO PUEDE SER CONOCIDO POR EL HOMBRE E INCLUSO TAMPOCO POR LOS ÁNGELES
“Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre.” Mateo 24:36 (RVR1960)
Pero del día y la hora nadie sabe. Aquí Jesús se refiere a la pregunta original sobre qué señal habrá de su venida. Su respuesta es de alguna forma inesperada, diciendo que del día y la hora nadie sabe. Para darle a esta idea el énfasis más fuerte, Jesús afirmó que este conocimiento estaba reservado para su Padre. Si el mismo Jesús, al menos durante su ministerio terrenal, no conocía el día y la hora, hace hincapié en la necedad de cualquier otra persona haciendo ciertas predicciones acerca del calendario profético.
Nadie sabe. Basados en lo que nos ha dicho sobre la abominación desoladora, hubiéramos podido esperar que el día y hora exacta pudieran ser conocidos. Después de todo, el libro de Daniel estableció el día del regreso de Jesús como exactamente 1,290 días después de la abominación desoladora. En esto, hay un dilema. ¿Cómo puede el día del regreso de Jesús ser totalmente desconocido, y al mismo tiempo ser conocido en sus días según las profecías pasadas?
Versículos de referencia:
JESÚS DICE QUE SU VENIDA SERÁ CUANDO EL MUNDO ESTÉ COMO LO ESTABA EN LOS DÍAS DE NOÉ
“Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre. Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca, y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre.” Mateo 24:37-39 (RVR1960)
Mas como en los días de Noé. Jesús explicó lo que quiso decir con los días de Noé. Se refiere a una vida centrada alrededor de las cosas normales: comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento. En otras palabras, la vida seguirá como siempre; réproba tal vez, pero usual. Comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento. Algunos cargan esto con significado siniestro, haciendo alusión a la gula debido al uso frecuente de bestias, aunque también, en el sentido de comer, de hombres, y señalando eufemísticamente a las licencias sexuales de ambos lados. Sin embargo se llega a la conclusión de que la idea más bien parece ser que todas las cosas seguirán de manera casual, como si nada fuera a suceder. También debemos recordar que los días de Noé también estuvieron marcados por violencia y depresión demoniaca.
Y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos. Aquellos en los días de Noé fueron advertidos, y el juicio vino eventualmente. Para aquellos que hubieron ignorado las advertencias, llegó repentina e inesperadamente. Que la venida del Hijo del Hombre toma lugar en un tiempo desconocido solo puede ser verdad si en verdad la vida parece seguir como de costumbre, tal como en los días antes del diluvio. En esto, hay un dilema. ¿Cómo puede Jesús venir a un mundo que vive como siempre, y a un mundo experimentando las peores calamidades vistas en la tierra?
Versículos de referencia:
JESÚS ADVIERTE A SUS DISCÍPULOS QUE ESTÉN LISTOS PARA UNA VENIDA INESPERADA
“Entonces estarán dos en el campo; el uno será tomado, y el otro será dejado. Dos mujeres estarán moliendo en un molino; la una será tomada, y la otra será dejada. Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor. Pero sabed esto, que si el padre de familia supiese a qué hora el ladrón habría de venir, velaría, y no dejaría minar su casa. Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis.” Mateo 24:40-44 (RVR1960)
Entonces estarán dos en el campo; el uno será tomado, y el otro será dejado. Jesús aquí señaló a las curiosas desapariciones; al arrebatamiento de algunos a la venida del Hijo del Hombre. Tomados es el mismo verbo usado en otros versículos, e implica tomar a alguien para estar contigo, y por lo tanto aquí apunta a la salvación más que a la destrucción del que es tomado.
Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor. Como el día y la hora de su venida no se pueden saber, los seguidores de Jesús deben estar en constante guardia por su venida. Aquí está una vez más el dilema de la Segunda Venida. ¿Es a una hora inesperada o es positivamente predicha? ¿Es a un mundo habitual o a un mundo en cataclismo? ¿Es encontrarse con él en el aire o es él viniendo con los santos? Se describe un aspecto de la dificultad aquí indicando que está en dos secciones que parecen contradecirse la una a la otra. La primera parece indicar que, como un hombre puede decir por las señales de la naturaleza cuando el verano está en camino, así puede decir por las señales del mundo cuando la Segunda Venida esté en camino. La segunda sección dice de manera bastante definitiva que nadie sabe el tiempo de la Segunda Venida, ni los ángeles, ni siquiera Jesús mismo, son solo Dios; y que vendrá sobre los hombres con la brusquedad de una tormenta de un cielo azul.
El dilema es resuelto al ver que en realidad hay dos segundas venidas. Una es en el aire, para la iglesia, comúnmente conocida como el rapto. La otra es al mundo, viniendo con la iglesia, comúnmente conocida como la Segunda Venida de Jesús. Las contradicciones en este capítulo, y en la mayor parte del resto de la profecía, son a menudo resueltas al ver que realmente hay referencias a dos regresos de Jesús.
Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis. No debemos escapar al énfasis. Debemos estar listos porque su venida por nosotros es sin advertencia. Jesús sigue con unas cuantas parábolas para aterrizar este punto. Un relato de la antigüedad nos dice que era una pieza de la política de Julio César nunca familiarizar por adelantado a sus soldados con ningún tiempo establecido de extracción o ataque, para poder tenerlos siempre preparados para salir a donde quisiera.
Versículos de referencia:
LA PARÁBOLA DE LOS DOS SIERVOS
EL SIERVO FIEL
“¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, al cual puso su señor sobre su casa para que les dé el alimento a tiempo? Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así. De cierto os digo que sobre todos sus bienes le pondrá.” Mateo 24:45-47 (RVR1960)
Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así. Jesús nos dijo que debíamos seguir adelante con diligencia mientras el Señor no está. Debemos ser ese siervo fiel y prudente que cuida de los negocios de su amo mientras éste está lejos.
De cierto os digo que sobre todos sus bienes le pondrá. Jesús también prometió que seremos recompensados por nuestra diligencia. Los siervos sirven al amo, pero el amo sabe cómo cuidar y recompensar a los siervos.
EL SIERVO MALO
“Pero si aquel siervo malo dijere en su corazón: Mi señor tarda en venir; y comenzare a golpear a sus consiervos, y aun a comer y a beber con los borrachos, vendrá el señor de aquel siervo en día que éste no espera, y a la hora que no sabe, y lo castigará duramente, y pondrá su parte con los hipócritas; allí será el lloro y el crujir de dientes.” Mateo 24:48-51 (RVR1960)
Pero si aquel siervo malo dijere en su corazón: Mi señor tarda en venir. Jesús nos advierte contra la actitud que dice, mi señor tarda en venir. Debemos vivir en constante anticipación del regreso de Jesús, y eso significa, estar involucrado en sus negocios ahora. La mentira más peligrosa es no hay Dios, no, no hay infierno; pero la mentira más peligrosa de Satanás es no hay prisa. No es cualquier cosa decir Jesús no vendrá hoy o por muchos años, porque tu sistema de profecía lo demanda. Necesitamos estar listos para el inminente regreso de Jesucristo.
Y comenzare a golpear a sus consiervos, y aun a comer y a beber con los borrachos. El siervo malo, que no estaba listo para el regreso de su amo, pecó por lo menos de tres maneras: no trabajó en el negocio que su amo le había dejado, peleó y maltrató a sus consiervos, y se entregó a los placeres del mundo en vez de servir a su amo. Este énfasis en estar listos constantemente es un reto para el Cristiano en la actualidad. Se puede decir que muchos Cristianos no están listos de las mismas tres maneras. Cada lector debería estar grandemente impresionado por la urgencia de la apelación de Jesús.
Lo castigará duramente, y pondrá su parte con los hipócritas. El fiel y sabio siervo fue recompensado, pero también lo fue el siervo malo. Fue recompensado por su perversidad, y tendrá su parte con los hipócritas que merece. Lo castigará duramente, en algunas versiones esta frase se traduce como lo cortará en dos. El significado probable es lo cortará en dos, por así decirlo, con un látigo, lo cual equivale a destrozarlo, al vil esclavo, sin misericordia. Es una palabra fuerte, seleccionada para solidarizar con la ira del amo.
CONCLUSIÓN
Las enseñanzas de Jesucristo en este capítulo nos dejan una perspectiva innegable sobre la soberanía de Dios, la veracidad de la Escritura y el desarrollo inevitable de su plan redentor. Aunque el día y la hora exacta del regreso del Señor permanecen como un misterio reservado exclusivamente para el Padre, las señales, las advertencias y el llamado profundo a la preparación son sumamente claros. Como creyentes, no estamos llamados a vivir en el temor del mundo, ni a obsesionarnos con establecer fechas o descifrar calendarios humanos, sino a adoptar intencionalmente la postura del siervo fiel y prudente. Esto implica trabajar con diligencia, amar y respetar a nuestros semejantes, y ocuparnos de los negocios del Reino con sentido de urgencia. La promesa de su venida es inquebrantable; así como las ramas tiernas de la higuera anuncian indefectiblemente la llegada del verano, las Escrituras nos garantizan que Cristo volverá para vindicar a los suyos y establecer su autoridad. Que este recorrido a través de la profecía nos motive a vivir con esperanza, pureza espiritual y una vigilancia constante, anhelando y apresurándonos para el día en que le veamos regresar en las nubes con poder y gran gloria.
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