INTRODUCCIÓN
La Casa de Oración necesita ser un lugar de encuentro donde las formas, las doctrinas, los ministerios, las denominaciones pasan a segundo plano cuando se trata de ser cautivado por la belleza extrema que hay en Jesús. Si no estamos dispuestos a entender que lo que sucede en ese lugar se trata del Padre, del Hijo, del Espíritu y de sus asuntos, no vamos a estar dispuestos ni disponibles para ser mudados a través de una vida de oración. Esta vida nos lleva directamente a contender por la venida de su reino sobre la tierra.
¿POR QUÉ EMPEZAMOS A HABLAR SOBRE ESTO?
Por un solo principio, recordemos las palabras de Jesús el día en que entró en el templo y encontró un ambiente completamente diferente a lo que realmente tenía que ser:
Mateo 21:12-13 RVR1960 “Y entró Jesús en el templo de Dios, y echó fuera a todos los que vendían y compraban en el templo, y volcó las mesas de los cambistas, y las sillas de los que vendían palomas; y les dijo: Escrito está: Mi casa, casa de oración será llamada; mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones.”
No hay casa de oración sin iglesia local y no hay iglesia local sin casa de oración. Jesús dijo que su casa sería una casa de oración a las naciones, solo por ese motivo vemos la importancia de construir una comunidad alrededor de la presencia, donde grandes y niños permanecerán en una cultura de oración y expresarán el amor de su presencia en los hogares, en los barrios y en la ciudad. Veremos una iglesia construida con oración, veremos familias edificadas en la oración y veremos las ciudades transformadas por personas que viven y comparten esa cultura. Tal vez hemos tenido la imagen de un Jesús pasivo, pero cuando se trata de los asuntos del Padre es donde podemos ver reflejada la ira de un Juez Justo, que quiere que se entienda el verdadero propósito de ser casa de oración.
¿DESDE DÓNDE NOSOTROS HACEMOS CASA DE ORACIÓN?
Existe un deseo ferviente en el corazón de Dios de querer tener una relación de amor y de pasión con sus hijos, al saber que hay un Padre bueno creador de todo y de todos que quiere revelarse a nuestras vidas continuamente, eso enciende un fuego de querer corresponder con su llamado, pero este llamado no es para algo, es para mantenernos en un deseo eterno por aquel que resplandece cada vez que le adoramos, ese deseo es la consecuencia de tanto amor derramado para con nosotros. Ahora la pregunta es: ¿Cómo respondemos a tanto amor? y ¿cómo nos conectamos con ese deseo? En esta clase profundizaremos en comprender lo que Dios diseñó, cuál es su llamado hacia nosotros y que es lo que Él espera que hagamos como respuesta a tanto amor.
¿QUÉ ES UNA CASA?
Podemos definir casa como “construcción cubierta destinada a ser habitada”. La función principal de una casa es brindarles a sus destinatarios un espacio para habitar. De esta manera, podemos conectar también que el plan de Dios siempre fue, es y será habitar entre nosotros. Emanuel – Dios con nosotros (Isaías 7:14, Mateo 1:22-23, Isaías 8:8)
Por esto mismo fue que Dios colocó a Adán y Eva dentro del jardín llamado Edén, con el deseo de que se multipliquen, llenen la tierra, la sojuzguen y el trabajo fundamental dentro del jardín era labrar y guardar (Las palabras en hebreo para labrar y guardar son Abad y Shamar).
Génesis 2:7-8 NBLA “Entonces el Señor Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz el aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente. Y el Señor Dios plantó un huerto hacia el oriente, en Edén, y puso allí al hombre que había formado.”
El gran desafío todos los días hasta el regreso de Jesucristo es mantenernos fieles al plan de Dios construyendo un lugar de descanso para Él. En esta vida, seamos conscientes de ello o no, siempre estamos construyendo algo. Aquí veremos en comparación de cómo decidiremos construir casa para Dios:
Proverbios 14:1 NBLA “La mujer sabia edifica su casa, Pero la necia la derriba con sus manos.”
Proverbios 14:11 NBLA “La casa de los impíos será destruida, Pero la tienda de los rectos florecerá.”
Proverbios 15:6 NBLA “En la casa del justo hay mucha riqueza, Pero en las ganancias del impío hay turbación.”
Proverbios 15:25 NBLA “El Señor derribará la casa de los soberbios, Pero afianzará los linderos de la viuda.”
Proverbios 24:3 NBLA “Con sabiduría se edifica una casa, Y con prudencia se afianza;”
¿QUÉ ES LA ORACIÓN?
La oración es un diálogo sincero con nuestro Padre. Es la forma más sencilla de abrir nuestro corazón hacia Él y que Él se revele a nosotros. La oración produce en nuestro interior la verdadera unidad con el corazón del padre, eso quiere decir que nos conectamos directamente con su voluntad.
Sus deseos, comienzan a ser nuestros deseos, su verdad comienza ser nuestra verdad, su luz comienza a ser nuestra vida de dependencia. Todo lo que es producido de la oración me lleva a ser más dependiente y obediente.
Juan 15:7-10 RVA2015 “Si permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y les será hecho. En esto es glorificado mi Padre: en que lleven mucho fruto y sean mis discípulos. Como el Padre me amó, también yo los he amado; permanezcan en mi amor. Si guardan mis mandamientos permanecerán en mi amor; como yo también he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.”
Si todo ser humano entendiera el poder que hay en la oración, la historia de la tierra cambiaría en una abrir y cerrar de ojos y el retorno de nuestro Rey se establecería y se manifestaría más rápido que nuestro propio deseo de verlo reinar para siempre. La intercesión es la oración que está de acuerdo con Dios. Debemos preguntarnos por qué solo vivimos del deseo y no concretamos lo que estamos sintiendo, esa respuesta se puede evidenciar en la comprensión de lo que bíblicamente entendemos como nuestra “vieja naturaleza”, “la tendencia de nuestra carne” o nuestra “naturaleza de pecado”.
¿Cómo lo sabemos? Porque todos los días existe una lucha entre el deseo. Mira lo que dice la palabra con relación a esto:
Mateo 26:41 RVR1960 “Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil.”
En este pasaje, encontramos a Jesús en uno de los momentos más críticos de su vida, necesitando amigos para sobrellevar la carga juntos, pero cada vez que volvía a verlos los encontraba durmiendo.
¿Piensas que los discípulos no querían ayudar a Jesús? Ellos tenían el deseo de ayudarlo, pero no pudieron, Si ellos se conectaban en ese preciso momento con lo que Jesús estaba intercediendo, nunca hubieran reaccionado como lo hicieron cuando los soldados vinieron a buscar a Jesús.
La intercesión bíblica es aquella que nos desafía a mantener nuestra lámpara encendida, la que nos posiciona como centinelas en medio de la noche oscura de la realidad del mundo y la crisis. El término “Shamar” que nos identifica como intercesores, es el mismo con el que la Biblia identifica a los centinelas de las ciudades antiguas. Dios les dio la responsabilidad de cuidar, preservar algo que era Preciado para él.
Hoy, a través de la intercesión, nos convertimos en guardas de día y noche se mantienen vigilantes ejerciendo una función de defensores del Reino al que pertenecen o permitiendo ingresar a aquellos que lo necesitan. Velamos aun cuando otros duermen, uniendo la realidad del cielo con la de la tierra. Si el intercesor es un “guarda”, la Biblia nos dice que debemos: Guardar su presencia, su palabra, el corazón, al hermano y la ciudad
¿CASA DE QUÉ?
¿CÓMO SABER QUÉ CASA ESTOY CONSTRUYENDO?
De una manera muy fácil: Si lo que hacemos dentro de la casa es para exaltar el ego, para que la gente se sienta bien con un mensaje centrado en ellos, que viva para hacer oración que cooperen con sus caprichos, ese es uno de los indicios de que estamos construyendo desde nuestra voluntad. Ahora bien, si lo que hacemos dentro de la casa es conforme a un diseño que Dios ha hablado a sus hijos y refleja el corazón del Padre, esa va ser la mayor evidencia de una construcción correcta.
Ser casa de oración no tiene que ver con beneficios económicos sino con la manifestación de un gobierno perpetuo sobre todas las naciones
Jesús entró al templo y se dio cuenta de que el propósito no se estaba cumpliendo de la manera que el Padre quería, sino que se había perdido. Tal vez algunos de esos comerciantes tuvieran buenas intenciones, otros sin dudas no las tenían y por eso Jesús les llama cueva de ladrones. Hay un dicho popular que dice que las buenas intenciones son el pavimento del infierno, probablemente hemos tenido buenas in tenciones al hacer casa de oración, pero eso no alcanza, no es solo hacer sino ser.
No se trata de edificios construidos por manos de hombres, sino de una posición perpetua de los hijos en el corazón del Padre, reflejando esa posición a las naciones.
Después de haber dado vuelta a las mesas y armado una revolución dentro del templo Él dice: “Han convertido la casa de mi padre en una cueva de ladrones”. Cuando construimos la casa del Padre sin consultar sus deseos corremos el riesgo de que se termine convirtiendo en una cueva de ladrones.
Aquí hay una verdad que puede ser incómoda: todo lo construido fuera de su voluntad no pertenece a su Reino por más lindo que parezca. Probablemente lo que esos comerciantes ofrecían era lindo a los ojos de la gente, porque nadie compra algo feo. Pero no fuimos llamados a seducir una generación por las cosas lindas que nosotros estamos haciendo, fuimos creados para ser una casa de oración a las naciones y como amigos del novio recordar el mensaje que nos permite que el Reino permanezca en nosotros y ese mensaje sigue siendo el mismo desde los días de Juan el Bautista hasta los días de hoy: Arrepiéntanse.
“La Casa de Oración, No fue la idea de un hombre, La Casa de Oración, Es el Corazón de Dios”
¿CÓMO SABER SI ESTOY CONSTRUYENDO UNA CASA DE ORACIÓN PARA LAS NACIONES O SI ESTOY EDIFICANDO UNA CUEVA DE LADRONES?


- Cultivan el aceite: Generaciones que por años han permanecido en una vida constante de oración clamando por ver la ejecución del plan de Dios sobre la tierra y tienen puesta su esperanza puesta en el día del Señor.
- Construyen lo que Dios edifica: Generaciones que han generado una vida de dependencia al gobierno del Espíritu Santo por lo cual se han convertido en atalaya, centinelas viviendo una vida de oración día y noche.
- Hablan y viven la verdad de Dios: Generaciones que no se doblegaron al sistema de este mundo, que sean propuesto dar a conocer la verdad con un estilo de vida de pureza, justicia y verdad habiendo confrontado lo falso con sus vidas como modelos que hablan más que mil mensajes.

- Comercializan su aceite: Generaciones que han malgastado su aceite y la prosperidad no les permite ver que en el tiempo correcto su dinero no puede comprar lo que se cultiva en el secreto. Son engañados creyendo que están produciendo aceite sin darse cuenta que el comercio los está consumiendo.
- Construyen en base a su necedad: Generaciones que han construido grandes ídolos conforme a su corazón. Han permanecido en una insensatez e ignorancia la cual les ha cerrados los ojos y nublado el entendimiento al punto que permanecen anestesiados en ciclos repetitivos.
- Hablan y viven su verdad: Generaciones que sean enseñoreado así mismas sin estar sumergidos en el cuerpo. Creen su propia verdad las cuales los ha llevado a distanciarse al punto de generar separación con los que no comparten lo mismo que ellos.
Estas tensiones aumentarán aún más y más como parte de los acontecimientos del regreso de Cristo y el fin del mundo como es citado en Mateo 24. Y esto debería cambiar por completo nuestra perspectiva con relación a su venida.
Entender el fin ordenara tu presente. Por ese motivo es necesario entender que de la misma manera que el tabernáculo, el lugar de reunión de Dios con su pueblo tenía un diseño específico. La Casa de Oración en la que el Padre quiere que nos convirtamos, también lo tiene. La casa no es nuestra, es Suya; como fieles administradores, tenemos la función de edificar lo que el Padre espera.
TABERNÁCULOS BÍBLICOS
Como hemos visto en un principio, Dios quiere habitar entre nosotros. Su creación original era cielo y tierra unidos en una sola realidad. Sin embargo, el pecado separó lo que inicialmente estaba unido. Por eso, la obra completa de Jesús es el cumplimiento y la evidencia del deseo del Padre porque su plan es reunir TODO (cielo y tierra) en Cristo. En su regreso, Él consumará el plan de Dios de manera total.
Efesios 1:9-10 NTV “Ahora Dios nos ha dado a conocer su misteriosa voluntad respecto a Cristo, la cual es llevar a cabo su propio buen plan. Y el plan es el siguiente: a su debido tiempo, Dios reunirá todas las cosas y las pondrá bajo la autoridad de Cristo, todas las cosas que están en el cielo y también las que están en la tierra.”
A través de la narrativa bíblica, observamos que Dios fue haciendo avanzar su misión a través de distintos modelos que representaban el cielo en la tierra. Estos tenían el propósito de ser un lugar de reposo de su presencia trayendo testimonio de quién es Él y de las promesas que le había hecho a su pueblo.
“Jesús fue el tabernáculo perfecto y su sacrificio no dió acceso al Padre a través del Espíritu Santo.”
A través de la narrativa bíblica, observamos que Dios fue haciendo avanzar su misión a través de distintos modelos que representaban el cielo en la tierra. Estos tenían el propósito de ser un lugar de reposo de su presencia trayendo testimonio de quién es Él y de las promesas que le había hecho a su pueblo.

SECUENCIA DE LOS TABERNÁCULOS
EL JARDÍN DEL EDÉN
En la secuencia de la creación podemos ver la trinidad actuando en pleno. Estaba el Padre, el Espíritu se movía sobre la faz de las aguas y el Hijo fue la Palabra que hizo posible la creación (Génesis 1 y Juan 1).
Génesis 3:8, nos relata como Dios por las tardes caminaba por el huerto con Adán y Eva. Hasta que la corrupción y la desobediencia entraron en el corazón del hombre y hubo separación por causa del pecado. Así, la tierra fue herida con maldición por la decisión del hombre impidiendo a un Dios santo habitar entre nosotros.
EL TABERNÁCULO DE MOISÉS
Dios llama a Moisés para convocar a su pueblo al pie de la montaña, pero ellos al ver la manifestación de Dios desde lejos tuvieron miedo y eligieron tener un mediador. (Éxodo 20:18-21).
El Señor llama a Moisés para construir un tabernáculo y su promesa fue que Él habitaría en medio de ellos. (Éxodo 25:8-9). Dios separa a Aarón y su familia para cuidar del tabernáculo y de su funcionamiento junto a los levitas. (Números 3:1-6) y una vez finalizado el tabernáculo conforme a las especificaciones que Dios habló a Moisés, la gloria de Dios reposó sobre el tabernáculo. La gloria del Señor llena el tabernáculo.
Éxodo 40:34-38 NTV “Entonces la nube cubrió el tabernáculo, y la gloria del Señor llenó el tabernáculo. Moisés no podía entrar en el tabernáculo, porque la nube se había posado allí, y la gloria del Señor llenaba el tabernáculo. Cada vez que la nube se levantaba del tabernáculo, el pueblo de Israel se ponía en marcha y la seguía. Pero si la nube no se levantaba, ellos permanecían donde estaban hasta que la nube se elevaba. Durante el día, la nube del Señorquedaba en el aire sobre el tabernáculo y, durante la noche, resplandecía fuego dentro de ella, de modo que toda la familia de Israel podía ver la nube. Eso mismo ocurrió durante todos sus viajes.”
EL TABERNÁCULO DE DAVID
La historia nos revela que David expuso la presencia de Dios a toda la nación. A diferencia del tabernáculo de Moisés que contenía tres partes (Atrio, Lugar Santo y Lugar Santísimo que era donde estaba el arca o presencia de Dios), el tabernáculo de David solo tenía un lugar simple hecho de cortinas (2 Samuel 7:2) donde estaba el arca.
“David se volvió conforme al corazón de Dios porque él supo traducir el corazón de Dios a su pueblo.”
David elevó el estándar de la relación entre Dios y su pueblo pasando de simplemente una adoración y petición de perdón por los pecados a una adoración de intimidad y guerra. Él es una sombra de la restauración de la imagen de Dios mediante Cristo ya que sabiendo que era rey, ofició las tareas de sacerdote: Reyes y Sacerdotes (2 Samuel 6:17-19).
Él luchó con toda su pasión en construir un lugar de descanso para Dios, él quería reconstruir lo que se había perdido conforme a las experiencias que él tuvo con la realidad del Trono de Dios como lo describen sus salmos. (Salmos 139). Por eso, deja todo planificado para que Salomón, su hijo, construya el templo.
JESÚS (EL TABERNÁCULO VIVIENTE):
- La entrada: En el templo judío, había una sola entrada frente a la mesa de los sacrificios. La entrada es símbolo de Jesús. Jesús dice en Juan 10:9: “Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos.”
- El altar de bronce para los sacrificios: Este altar simboliza a Jesús, el sacrificio perfecto y sin mancha.
Hebreos 9:13-14 NVI “La sangre de machos cabríos y de toros, y las cenizas de una novilla rociadas sobre personas impuras, las santifican de modo que quedan limpias por fuera. Si esto es así, ¡cuánto más la sangre de Cristo, quien por medio del Espíritu eterno se ofreció sin mancha a Dios, purificará nuestra conciencia de las obras que conducen a la muerte, a fin de que sirvamos al Dios viviente!”
- La fuente o lavacro: Los sacerdotes se lavaban las manos y los pies en la fuente como símbolo de la limpieza necesaria antes de entrar al lugar santo. Puede ser un símbolo del bautismo, la necesidad de nacer del agua.
Juan 3:5 NVI “―Te aseguro que quien no nazca de agua y del Espíritu no puede entrar en el reino de Dios —respondió Jesús—.”
- La mesa de los panes: Esta mesa servía como recordatorio de la provisión constante de Dios para el pueblo durante los 40 años que vagaron por el desierto, provisión de alimento, de su presencia y de protección. La mesa también habla de Jesús, el pan de vida.
Juan 6:35 NVI “―Yo soy el pan de vida —declaró Jesús—. El que a mí viene nunca pasará hambre y el que en mí cree nunca más volverá a tener sed.”
- El candelabro: Este también puede ser un símbolo de Jesús, la luz del mundo.
Juan 8:12 NVI “Una vez más Jesús se dirigió a la gente y les dijo: ―Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no andará en oscuridad, sino que tendrá la luz de la vida.”
También puede representar la Palabra de Dios que alumbra nuestro camino (Salmos 119:105) y la gloria del Señor que trae luz espiritual a nuestras vidas y nos muestra a Jesús (Apocalipsis 21:23).
- El altar de oro para el incienso: Aquí era donde el sacerdote presentaba las oraciones del pueblo ante Dios. Allí intercedía por el pueblo como Jesús intercede por nosotros (Juan 17:9, Juan 14:16). Habla también de las oraciones de los santos subiendo ante el trono de Dios (Apocalipsis 8:3-4).
- El velo: Este separaba el lugar santo del lugar santísimo y era muy elaborado y pesado. Habla de la separación entre la santidad de Dios y el pecado del hombre. El sumo sacerdote era el único al que se le permitía pasar al otro lado una vez al año. Este es el velo que se rasgó cuando Jesús fue crucificado (Mateo 21:50-51). Gracias al sacrificio de Jesús los hijos de Dios somos ahora sacerdotes (1 Pedro 2:9) y podemos acceder a su presencia en cualquier momento a través de la oración.
- El arca del testimonio: Era un símbolo de la presencia de Dios entre su pueblo y del pacto que había establecido con ellos. Era el lugar en el cual el sumo sacerdote ofrecía los sacrificios para la expiación de sus pecados y los del pueblo. El sacerdote rociaba la sangre de los animales sobre el arca. Esto simbolizaba la sangre de Jesús que limpió nuestros pecados (1 Juan 1:7).
Juan 1:29 RVR1960 “El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.”
LA IGLESIA
Es el Cuerpo de Cristo esparcido sobre toda la tierra. Es la representación de que somos casa de Dios (1 Timoteo 3:15) y la conquista a través de su sacrificio perfecto. La iglesia manifiesta junto con Cristo un sacerdocio Real (1 Pedro 2:9) en adoración e intercesión viviendo el mensaje del reino y la gran comisión. La Iglesia es la esposa del cordero la que trabaja codo a codo con el espíritu santo para el día de su boda con un clamor incesante y constante (Apocalipsis 22:17)
LA NUEVA JERUSALÉN Y LA TIERRA REUNIDAS (EL TABERNÁCULO DE DIOS):
Es la redención de lo que se había perdido. Cielo y tierra se volverán a unir y se establecerá el Tabernáculo de Dios con los hombres y viviremos como una gran familia y él hará nuevas todas las cosas. (Apocalipsis 21:3-5).
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