INTRODUCCIÓN

A menudo, cuando pensamos en una prisión, imaginamos un lugar de derrota, oscuridad y desesperanza. Sin embargo, el apóstol Pablo nos invita a mirar a través de una lente completamente diferente en el primer capítulo de su carta a los Filipenses. El propósito de este estudio es sumergirnos en el corazón de Pablo y comprender su inquebrantable vínculo con la iglesia de Filipos —la primera que fundó en Europa (Hechos 16)—. A través del análisis de Filipenses 1, descubriremos que el verdadero gozo no depende de la comodidad de nuestro entorno, sino de nuestra comunión en el evangelio, nuestra confianza en la obra soberana de Dios y una perspectiva eterna donde “el vivir es Cristo, y el morir es ganancia” (Filipenses 1:21). Este capítulo nos reta a transformar nuestra visión del sufrimiento.

PROFUNDIZANDO EN EL CORAZÓN DEL APÓSTOL

UN VÍNCULO DE GRACIA Y ORACIÓN

Salutación. 1 Pablo y Timoteo, siervos de Jesucristo, a todos los santos en Cristo Jesús que están en Filipos, con los obispos y diáconos: 2 Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo. Filipenses 1:1-2 (RV60)

La carta comienza con un cálido saludo de “gracia y paz” a todos los creyentes , supervisores y servidores en Filipos. Pero lo que inmediatamente resalta es la profunda gratitud y alegría que inunda el corazón del apóstol al recordarlos. Pablo oraba por ellos con un gozo desbordante, reconociendo el apoyo constante que le habían brindado desde el primer día. Esta comunión no era superficial; era una verdadera sociedad espiritual y material en la expansión del evangelio. Como señala el texto, la primera referencia de Pablo a su estado de ánimo es el gozo, demostrando que la comunión con Cristo y con Su iglesia tiene el poder de trascender cualquier cadena física.

Oración de Pablo por los creyentes 3 Doy gracias a mi Dios siempre que me acuerdo de vosotros, 4 siempre en todas mis oraciones rogando con gozo por todos vosotros, 5 por vuestra comunión en el evangelio, desde el primer día hasta ahora; 6 estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo; 7 como me es justo sentir esto de todos vosotros, por cuanto os tengo en el corazón; y en mis prisiones, y en la defensa y confirmación del evangelio, todos vosotros sois participantes conmigo de la gracia.” Filipenses 1:3-7 (RV60)

Encontramos aquí una de las promesas más reconfortantes de toda la Escritura, La salvación y el crecimiento espiritual no son un mero esfuerzo humano destinado al fracaso; son una obra arraigada en la bondad divina. ¿Existe alguna ocasión en que Dios comienza cualquier obra y la deja incompleta? Dios es el Gran Alfarero que no abandona el barro a la mitad del proceso.

Para nuestra vida diaria, esto es un ancla de esperanza. Cuántas veces nos sentimos incompletos, frustrados por nuestros propios fracasos o por la lentitud de nuestro crecimiento espiritual. Pablo nos llama a descansar en la fidelidad de Dios. No somos un proyecto abandonado. Si Dios ha plantado la semilla de la gracia en ti, Él mismo se encargará de regarla y cuidarla hasta que regrese Jesús. Esto también nos enseña a orar con gratitud y alegría por nuestros hermanos en la fe, reconociendo que Dios también está obrando en ellos, aunque el proceso aún no esté terminado.

UN AMOR QUE CRECE CON INTELIGENCIA Y DISCERNIMIENTO

7 como me es justo sentir esto de todos vosotros, por cuanto os tengo en el corazón; y en mis prisiones, y en la defensa y confirmación del evangelio, todos vosotros sois participantes conmigo de la gracia. 8 Porque Dios me es testigo de cómo os amo a todos vosotros con el entrañable amor de Jesucristo.” Filipenses 1:7-8 (RV60)

Pablo amaba a los filipenses con “el entrañable amor de Jesucristo”, llevándolos en su propio corazón. Pero al orar por ellos, no pide simplemente que sientan más empatía o afecto. Su oración es precisa: “que vuestro amor abunde aún más y más en ciencia y en todo conocimiento” (v. 9). Pablo sabía que el amor sin discernimiento es peligroso. El amor cristiano no es ciego; es un amor que sabe “aprobar lo mejor”.

LA ORACIÓN DE PABLO POR LOS FILIPENSES

9 Y esto pido en oración, que vuestro amor abunde aún más y más en ciencia y en todo conocimiento, 10 para que aprobéis lo mejor, a fin de que seáis sinceros e irreprensibles para el día de Cristo, 11 llenos de frutos de justicia que son por medio de Jesucristo, para gloria y alabanza de Dios.” Filipenses 1:7-11 (RV60)

Los Filipenses tenían mucho amor, y ellos se lo mostraron a Pablo. Pero Pablo no dudó en orar en que el amor de ellos abunde aún más y más. No importa cuánto amor tengamos nosotros por los demás; ¡siempre podemos tener más!

Pero el amor que Pablo quería que los Filipenses tuvieran no era un “amor ciego”. Era un amor que tenía ciencia y todo conocimiento; era un amor que podía aprobar lo mejor.

Este discernimiento tiene un propósito claro: hacernos “sinceros e irreprensibles”. La sinceridad habla de una pureza interior, mientras que ser irreprensible se refiere a nuestro testimonio exterior frente a los demás. No basta con parecer buenos por fuera como los fariseos, ni solo ser sinceros pero pecadores notorios; Dios busca transformar tanto nuestro corazón como nuestras acciones visibles, llenándonos de “frutos de justicia”.

EL PROGRESO DEL EVANGELIO POR ENCIMA DEL ORGULLO

Para mí el vivir es Cristo 12 Quiero que sepáis, hermanos, que las cosas que me han sucedido, han redundado más bien para el progreso del evangelio, 13 de tal manera que mis prisiones se han hecho patentes en Cristo en todo el pretorio, y a todos los demás. 14 Y la mayoría de los hermanos, cobrando ánimo en el Señor con mis prisiones, se atreven mucho más a hablar la palabra sin temor. Filipenses 1:12-14 (RV60)

Aquí Pablo contestó una preocupación de los Filipenses. Él quería que ellos supieran que la bendición y el poder de Dios aun estaban con él, aún en el hecho de que él estaba en prisión. Él no estaba fuera de la voluntad de Dios, y la obra de Dios aún continuaba.

Nosotros también sabemos de que todo esto se convirtió para el progreso del evangelio porque durante este tiempo él escribió los Efesios, Filipenses y Colosenses. Dios no echó a perder el tiempo de Pablo durante el encarcelamiento en Roma. Dios nunca desperdicia nuestro tiempo, pero nosotros lo podemos desperdiciar al no sentir el propósito de Dios para nuestras vidas en dichos momentos.

Pablo no mencionó si él ya tenía una resolución o que estaba avanzando en su caso, debido a que a él no le importaba eso y él asumió que a los Filipenses tampoco le importaba. Su pasión en común era el progreso del evangelio, y el evangelio continuaba avanzando.

Aún más sorprendente es la actitud de Pablo frente a sus detractores. Él reconoce que algunos predican a Cristo “por envidia y contienda”, con la intención de eclipsar su ministerio y añadir aflicción a sus prisiones. Estaban motivados por la rivalidad. Sin embargo, al carecer de un espíritu competitivo, Pablo declara lleno de gozo: “de todas maneras, o por pretexto o por verdad, Cristo es anunciado” (v. 18). A él no le importaban las agendas ocultas, siempre y cuando el mensaje fuera bíblicamente correcto.

Las circunstancias alrededor de las prisiones de Pablo y su manera de conducirse en medio de todo aquello puso en claro para todos los que observaban que él no era solamente otro prisionero, sino que él era un emisario de Cristo Jesús. Este testigo condujo a la conversión de muchos, incluso a algunos del pretorio.

De esto podemos ver que Pablo podía ministrar efectivamente y traer gloria a Dios en circunstancias que eran menos que las ideales. Él no necesitaba que todo fuera fácil y que estuviera armado de tal manera para ser fructífero.

Las prisiones de Pablo le proveyeron a los Cristianos alrededor de él – los cuales no estaban presos – un mejor ánimo y audacia.

  • Ellos veían que Pablo tenía gozo en medio de tales pruebas.
  • Ellos miraban que Dios se encargaba de Pablo en tales circunstancias
  • Ellos veían que Dios todavía podía usar a Pablo a pesar de que él estaba preso

PABLO CONSIDERA LOS MOTIVOS DE OTROS EN SUS PREDICACIONES

“Algunos, a la verdad, predican a Cristo por envidia y contienda; pero otros de buena voluntad.“ Filipenses 1:15 (RV60)

Pablo sabía que algunos predicaban debido a que querían “sobrepasar” el ministerio de Pablo, y para promover sus propios nombres y colocarse por encima de Pablo.

Estas personas estaban contentas de que Pablo estuviera preso, debido a que sentían que esto les daba una ventaja competitiva sobre él en lo que ellos consideraban un concurso de predicar el evangelio. Ellos estaban motivados – o al menos en una parte – por un espíritu competitivo, el cual es común, muy a menudo, entre los predicadores.

Pablo no era tan crítico o cínico de creer que cada predicador tenía motivos equivocados o malos. Él sabía que algunos predicaban de buena voluntad.

“Los unos anuncian a Cristo por contención, no sinceramente, pensando añadir aflicción a mis prisiones;“ Filipenses 1:16 (RV60)

Aquellos que predican el evangelio con motivos equivocados están infectados con contención, lo cual hace que ellos sirvan, pero no sinceramente. Aquellos que predicaban a Cristo por los motivos equivocados lo hacían para añadir aflicción a las prisiones de Pablo. Sus corazones competitivos no solamente querían ganar para ellos mismos; ellos querían que Pablo perdiera.

Ellos querían que Pablo soportara la humillación de tener que admitir que otros eran más efectivos que él. Ellos no entendían de que a Pablo honestamente no le importaba esto, debido a que él no tenía un espíritu competitivo en el ministerio.

17 pero los otros por amor, sabiendo que estoy puesto para la defensa del evangelio. 18 ¿Qué, pues? Que no obstante, de todas maneras, o por pretexto o por verdad, Cristo es anunciado; y en esto me gozo, y me gozaré aún.”  Filipenses 1:17-18 (RV60)

Entonces, las personas predicaban el evangelio más enérgicamente, siendo motivados por el encarcelamiento de Pablo. Algunos fueron motivados de una buena manera y algunos fueron motivados de una mala manera; sin embargo, estaban motivados – ¡Y Pablo tenía gozo en eso!

Recuerden que la preocupación de Pablo no era con el contenido del evangelio el cual era predicado, sólo con los motivos de aquellos que predicaban. Pablo se opondría si él llegara a saber que un evangelio falso o distorsionado era predicado, aún si se predicaba con el mejor motivo (Gálatas 1:6-9). La actitud de Pablo era como sigue: “Si predicas el verdadero evangelio, a mi no me importan cuales sean tus motivos. Si tus motivos están equivocados, Dios tratará contigo – pero al menos el evangelio es predicado. Pero si predicamos un evangelio falso, no me importa que tan buenos sean tus motivos. Tú eres peligroso y debes detenerte de predicar tu evangelio falso, y los buenos motivos no excusan tu mensaje falso.”

Si las prisiones de Pablo no podían estorbar al evangelio, tampoco lo harían los malos motivos de algunos. La obra de Dios aún se estaba haciendo, y eso era causa de regocijo.

LA MUERTE COMO GANANCIA Y LA VIDA COMO MISIÓN 

19 Porque sé que por vuestra oración y la suministración del Espíritu de Jesucristo, esto resultará en mi liberación, 20 conforme a mi anhelo y esperanza de que en nada seré avergonzado; antes bien con toda confianza, como siempre, ahora también será magnificado Cristo en mi cuerpo, o por vida o por muerte” Filipenses 1:19-20 (RV60)

Pablo sabía que el Señor estaba en control de todos los eventos, aún cuando sus prisiones y su próximo juicio ante César Nerón hacía que la situación se mostrará tenebrosa. Pablo estaba tan confiado debido a que él sabía que los Filipenses oraban por él. Su liberación en su situación actual estaba conectada a la oración de los Filipenses.

Podemos decir, hipotéticamente, que si los Filipenses no oraban por Pablo, entonces la liberación por parte de Dios para Pablo sería estorbada. En verdad parece que Pablo pensaba de esta manera, y muestra lo serio que es la oración dentro de los asuntos.

Sin embargo, no era la oración de los Filipenses en sí misma la que satisfacía la necesidad de Pablo. Era la suministración del Espíritu de Jesucristo la cual venía a Pablo por la oración de los Filipenses. Las necesidades de Pablo quedaron satisfechas por el Espíritu de Dios, pero esa provisión hacía Pablo fue traída por las oraciones de los Filipenses.

Conforme a mi anhelo y esperanza: Estas son palabras de fe. Pablo confiaba poderosamente en Dios aquí, y Pablo confió primero en Dios para decir que en nada seré avergonzado. Él creía que Dios no permitiría que él fuera avergonzado o que Dios no se volvería en contra de él en el asunto.

A pesar de que él estaba en prisión y estaba esperando el juicio delante de César, Pablo tenía la confianza de que él estaba en el centro de la voluntad de Dios. Él sabía que Dios no le estaba castigando a pesar de la adversidad que estaba sufriendo en ese tiempo.

Será magnificado Cristo en mi cuerpo, o por vida o por muerte: Pablo también tenía esta confianza, y admitió a los Filipenses de que él quizás no sería liberado de su presente prisión, y que posiblemente esto podría resultar en su martirio.

LA FALTA DE TEMOR DE PABLO EN CUANTO A LA MUERTE Y EL CÓMO AFECTÓ A SU FORMA DE VER EN EL MINISTERIO

21 Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia. 22 Mas si el vivir en la carne resulta para mí en beneficio de la obra, no sé entonces qué escoger. 23 Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor; 24 pero quedar en la carne es más necesario por causa de vosotros. 25 Y confiado en esto, sé que quedaré, que aún permaneceré con todos vosotros, para vuestro provecho y gozo de la fe, 26 para que abunde vuestra gloria de mí en Cristo Jesús por mi presencia otra vez entre vosotros.” Filipenses 1:21-26 (RV60)

Pablo sabía que la muerte no era una derrota para el Cristiano. Es meramente una graduación para la gloria, una ganancia neta para el Cristiano.

La muerte de Pablo en su debido tiempo sería una ganancia en dos sentidos.

  • Primero, su muerte por la causa de Cristo glorificará a Jesús, y eso era una ganancia.
  • Segundo, el estar en la inmediata presencia del Señor era una ganancia para Pablo.

La idea de que Pablo pudiera considerar a la muerte una ganancia arguye en contra de la idea de “un alma durmiente”. Esta falsa enseñanza dice que los creyentes que han muerto son mantenidos en un tipo de animación suspendida hasta el momento en que la resurrección ocurra. Su entendimiento de que su muerte puede ser considerada como una ganancia también arguye en contra de la idea del “purgatorio”, el cual dice que los creyentes que han muerto deben ser purificados a través del sufrimiento antes de venir a la presencia de Dios.

Pablo estaba confiado en que Dios tenía la intención de que él llevara fruto. No había duda en la mente de Pablo de que este era el plan de Dios para él. Si Pablo viviera, ¡sería una vida fructífera! En un contraste triste, muchos Cristianos aún no han llegado al lugar en donde se tiene la certeza en la que ellos llevarán fruto para el reino de Dios con sus vidas.

Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho: Sabiendo que su muerte sería una ganancia – para el evangelio y para él en particular – Pablo estaba indeciso entre el estar con el Señor o el continuar el ministerio para los Filipenses y los demás.

Otros hombres también deseaban morir.

  • Algunos hombres han deseado morir, apoderados por la penumbra y oscuridad que conduce al suicidio.
  • Algunos han estado tan cansados de este mundo y de la crueldad de otros que han pensado que la muerte es mejor.
  • Algunos han querido morir en la crisis de algún tipo de sufrimiento.

El deseo de partir de Pablo no tenía nada en común con estas actitudes de los hombres. Pablo quizás tenía muchas motivaciones para partir.

  • El ir al cielo significaba que él al fin terminaría con el pecado y la tentación.
  • El ir al cielo significaba que él vería a más hermanos y hermanas los cuales habían ido al cielo antes que él.
  • Y más que todo, el ir al cielo significaba que estaría con Cristo de una manera cercana y mejor que antes.

Pablo sabía que si él partía el viaje no sería largo. Pero quedar en la carne es más necesario por causa de vosotros: Pablo entendió que otros aún necesitaban de él; que su obra aún no terminaba. Así que, al permitir la posibilidad de su martirio, él le dijo a los Filipenses que él esperaba que sería escatimado en esa ocasión (sé que quedaré, que aún permaneceré con todos vosotros).

Pablo estaba confiado y lleno de fe, pero aún parecía corto de una absoluta certeza. Su falta de absoluta certeza es un consuelo para nosotros. Aún el gran apóstol no tenía la certeza de un profeta acerca del futuro. Mientras ocurría, Pablo sobrevivió a esa prisión, fue liberado, y fue martirizado luego en Roma. Él sí fue a visitar a los Filipenses otra vez. Para que abunde vuestra gloria de mí en Cristo Jesús por mi presencia otra vez entre vosotros: La amistad de Pablo con los Filipenses era tan íntima que él sabía que ellos tendrían gozo de verle otra vez.

CÓMO DEBEN DE ACTUAR LOS FILIPENSES DURANTE LA AUSENCIA DE PABLO

PABLO QUERÍA QUE LOS FILIPENSES TRABAJARAN JUNTOS POR LA CAUSA DEL EVANGELIO

“Solamente que os comportéis como es digno del evangelio de Cristo, para que o sea que vaya a veros, o que esté ausente, oiga de vosotros que estáis firmes en un mismo espíritu, combatiendo unánimes por la fe del evangelio,“ Filipenses 1:27 (RV60)

La antigua palabra Griega traducida para “comportéis” significa literalmente, “el vivir como un ciudadano.” Pablo le dijo a los Filipenses que fueran ciudadanos buenos y patrióticos del reino de Dios. Este es un tema el cual él volverá a tratar en Filipenses. Pablo quería que los Filipenses supieran que ellos debían rendirles cuentas ante él. Él los estaría observando. Vosotros que estáis firmes en un mismo espíritu: Pablo quería saber que la iglesia de los Filipenses estuviera junta como un cuerpo, sin que se fragmentaran o se fraccionaran. Combatiendo unánimes por la fe del evangelio: Pablo quería que su unidad fuera puesta en un propósito productivo, para que una creciente confianza y creencia en las buenas noticias de Cristo Jesús fuera promovida entre aquellos que ya creían y entre aquellos que aún no creían.

PABLO QUIERE QUE LOS FILIPENSES ESTÉN FIRMES ANTE SUS ADVERSARIOS

“y en nada intimidados por los que se oponen, que para ellos ciertamente es indicio de perdición, mas para vosotros de salvación; y esto de Dios.“ Filipenses 1:28 (RV60)

En la antigua lengua Griega, “intimidados” es un término vivido, único en la Biblia Griega el cual denota una incontrolable estampida de caballos asustados.

Cuando los Cristianos en nada intimidan por los que se oponen, eso es en sí mismo un indicio de perdición – el cual significa destrucción – para sus oponentes.

Perdición (la antigua palabra Griega apolia) significa destrucción, pérdida o condenación. La palabra también es usada en lugares como Filipenses 3:19 y 2 Pedro 2:1. Judas (Juan 17:12) y el Anticristo (2 Tesalonicenses 2:3) son llamados hijo de perdición.

Cuando los Cristianos se mantienen firmes en contra de la intimidación del mundo, de la carne y del maligno, muestra a esos enemigos espirituales de que su destrucción final es certera. Cuando nuestros enemigos espirituales fallan en intimidarnos entonces ellos han fallado completamente, debido a que ellos no tienen ninguna otra arma, solamente el temor y la intimidación.

Cuando nosotros fallamos en no ser en nada intimidados por los que se oponen, nosotros le damos “esperanza” y “confianza” a nuestros enemigos espirituales, aún cuando es una esperanza y confianza falsa, debido a que su destrucción aún está asegurada.

Mas para vosotros de salvación: Cuando los Cristianos no están en nada intimidados por los que se oponen, esto es también la evidencia de su propia salvación. En el Señor nos podemos sorprender a nosotros mismos con nuestra valentía.

Privilegios Inesperados: Ciudadanía y Sufrimiento (Filipenses 1:29-30)

29 Porque a vosotros os es concedido a causa de Cristo, no solo que creáis en él, sino también que padezcáis por él, 30 teniendo el mismo conflicto que habéis visto en mí, y ahora oís que hay en mí.“ Filipenses 1:29-30 (RV60)

Pablo expone un principio impactante que cambia por completo nuestra perspectiva del dolor: “Porque a vosotros os es concedido a causa de Cristo, no sólo que creáis en él, sino también que padezcan por él” (v. 29). El apóstol asegura que las pruebas no significan que Dios haya abandonado a Su iglesia. Al contrario, así como la fe es un regalo divino, el sufrimiento por la causa de Cristo es tratado aquí como un privilegio concedido, una herramienta diseñada con un propósito santo y no como un castigo. La palabra griega para padecer (pasko) abarca desde la persecución y la tentación hasta las dificultades de la vida en general. “El Maestro ha seleccionado con cuidado y escrutinio las ramas que pueden resistir la navaja… Mira hacia adentro de la envoltura de dolor por el mensaje que se desdobla. Es una envoltura tosca, pero hay un tesoro en ella”.

Finalmente, Pablo recuerda a los creyentes que no están solos, sino que comparten el mismo “conflicto” (v. 30) que vieron en él. La palabra original para conflicto es agon, el término usado para los intensos certámenes atléticos de donde derivan “agonía” y “agonizar”. Al entender que la lucha por mantener la fe y proclamar el evangelio es un combate compartido, los filipenses podían llenarse de valor. Si compartían el mismo terreno de batalla que Pablo, también tenían la garantía de experimentar su mismo gozo inquebrantable y sus mismos frutos eternos.

CONCLUSIÓN

El capítulo 1 de Filipenses rompe todos los paradigmas humanos sobre el éxito, el sufrimiento y el propósito. A través del análisis de este texto, descubrimos a un Pablo que no se define por sus cadenas, sino por su posición en Cristo. Su enseñanza nos recuerda que la obra de Dios en nosotros es imparable y que el verdadero gozo se encuentra cuando dejamos de competir por nuestra propia gloria y comenzamos a celebrar que Cristo sea anunciado.

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