INTRODUCCIÓN
En los comienzos, la iglesia se reunía en las casas (“en el templo y las casas” – Hechos 5:42). El templo de Jerusalén no era un lugar acondicionado para las reuniones tal como las concebimos hoy, por eso fue necesario reunirse en las casas para enseñar, compartir, tener comunión y perseverar en la fe. A medida que la iglesia crecía, adoptaba criterios y dinámicas.
En 1 Corintios, Pablo establece lineamientos para el funcionamiento del culto y dice que todo se haga en orden. Uno de los énfasis que el Señor nos ha dado es “volver al diseño original”, es por eso, que el centro de nuestra vida en comunidad son las reuniones en las casas, los hogares. Si bien tratamos de hacer todo en la libertad que nos da ser guiados por el Espíritu, creemos necesario establecer lineamientos de funcionamiento a fin de “hacerlo todo decentemente y en orden”.
“Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.” Santiago 4:7 (RV60)
El significado de la palabra “someterse” es hipotássō (de 5259 / hypó, “bajo” y 5021 / tássō, “organizar”). Principalmente es un término militar, propiamente, “bajo el arreglo de Dios”, es decir, en sumisión al Señor (a Su plan).
Una persona que está sometida a Dios está bajo la organización de Él. Si bien vivimos en libertad y somos llamados a la libertad, es una libertad bajo la organización de Dios.
“Porque Dios no es de desorden, sino de paz, como en todas las iglesias de los santos.“ 1 Corintios 14:33 (BTX2)
El texto anterior presenta como antónimos el desorden y la paz. Podemos inferir que el vivir en orden nos da paz. Y siguiendo con el mismo versículo, todas las iglesias de los santos vivían en la paz que trae el orden. Esta es la razón por la que redactamos el protocolo de funcionamiento de los hogares, no como algo restrictivo sino como facilitador del orden para la vida del hogar.
OBJETIVOS DEL HOGAR
El trabajo en el hogar se estructura de acuerdo con los principios de Hechos 2:42, enfatizando cuatro pilares esenciales para una vida de discipulado genuino:
PERSEVERAR EN LA DOCTRINA
Tiene que haber un tiempo de estudio profundo de la Biblia (con la profundidad que el tiempo de hogar permite y enfatizando en seguir meditando lo estudiado durante la vida devocional personal). Reconocemos a la Palabra de Dios como la voz profética más segura y por eso no debe faltar su estudio intencional en la vida de hogar. Entendemos que no estamos disociados del Cuerpo, por eso, tenemos una dirección como Iglesia en cuanto al estudio de la Palabra, el cual se informa oportunamente a cada líder de hogar.
PERSEVERAR EN LA COMUNIÓN
En el hogar se fomenta la unidad. Es en la vida cotidiana donde conocemos mejor al otro y se prueba la verdadera unidad. Comunión no son solamente actividades o intereses en común sino, ponerse en los zapatos del otro, como lo hizo Jesús al entregarse por nosotros. La Comunión implica entregarnos los unos a los otros. Nuestro lugar de comunión es Cristo, cuando estamos en Cristo, indefectiblemente estamos unidos, porque estamos en el mismo lugar.
PERSEVERAR EN EL PARTIMIENTO DEL PAN
Si bien el texto habla específicamente de “partir el pan” en cuanto a la conmemoración de la cena del Señor. Cristo es el pan partido por nosotros (“Yo soy el pan de vida” – Juan 6:48).
En la vida de iglesia debemos “dar a Cristo” a otros, porque Él es el pan, si alguien “come de Él” será saciado. Compartimos el pan cuando:
- Lo damos a conocer a otras personas, llevando su Evangelio.
- Somos sus manos, supliendo las necesidades, no solo dentro de la iglesia sino a cuantos podemos.
PERSEVERAR EN LAS ORACIONES (ADORACIÓN + INTERCESIÓN)
El formato de la cruz nos ofrece el ejemplo perfecto de la comunión: el madero horizontal representa la comunión con el prójimo, mientras que el madero vertical, más largo y el fundamento y expresión de nuestra fe. En nuestros tiempos de intimidad corporativa le oramos, oramos, le escuchamos e intercedemos por las cosas que el Espíritu trae a nuestros corazones. No es solamente elevar nuestra voz, sino acallarla para oírla.
EL LÍDER DE HOGAR
¿Cómo es el líder de hogar y cuáles son sus funciones?
CARÁCTER
Es el responsable espiritual y logístico del hogar, debe ser un moderador y facilitador de las dinámicas que allí se desarrollan. No controla, sino que organiza. En cuanto a lo ministerial, funciona como un diácono, siendo el servicio su característica más destacada. Busca en Dios la sensibilidad espiritual necesaria para discernir los ambientes y las personas, identificando los dones y las situaciones que atraviesan los integrantes del hogar. Debe ser proactivo, resolutivo, hospitalario y amable. Tiene la responsabilidad de interceder por los miembros de su hogar.
FUNCIONES
- Abrir su casa u organizar dónde se hace la reunión quincenal del hogar. Fijar horario y comunicarlo de forma clara y con anticipación.
- Supervisar y asegurarse de que en cada reunión de hogar se vivan las cuatro dinámicas de Hechos 2:42.
- Debe rendir cuentas a la mesa pastoral.
- Ser un conector con el área de Salud Integral cuando haya situaciones que requieran esa asistencia.
- Debe saber los procesos personales de cada participante del hogar, que todos estén acompañados y funcionando en su círculo íntimo.
- Asegurarse de que en cada reunión estén disponibles los elementos para la cena del Señor.
CÓMO NOS ORGANIZAMOS CON LA ADORACIÓN
Si el hogar cuenta con músicos o personas capacitadas para dirigir la adoración, el líder de hogar debe coordinar con ellos dicha dirección durante la reunión. En caso de no contar con personas idóneas, el líder debe comunicarse con el área correspondiente para solicitar ayuda.
CÓMO NOS ORGANIZAMOS CON LOS NIÑOS
En primer lugar, es necesario que quede muy claro que los niños son parte integrante de la congregación, y por eso son una prioridad, aún en el hogar. Nos ocupamos de instruirlos, no los dejamos a la deriva, jugando en otro lugar o entretenidos con dispositivos electrónicos.
Sugerimos que cada padre pueda tener los elementos para que sus niños participen de la adoración corporativa mientras escriben o pintan, entre otras actividades acordes.
Debemos tener en cuenta que los niños también perciben los ambientes espirituales, o vienen a las reuniones con cargas, por lo cual es bueno orar por ellos conectándose con la realidad del cielo.
Cuando un niño está inquieto o perturbado, la solución no es retirarlo del espacio físico, sino ayudarlo a salir del estado espiritual en el que se encuentra.
Durante el estudio de la palabra, los niños menores de 12 años pueden ir a otro lugar de la casa, donde trabajarán con el material provisto por el área de niños. En caso de no tener personas idóneas para esta tarea, pueden comunicarse con el área correspondiente, desde donde se proporcionarán monitores a tal efecto.
CÓMO TRATAMOS EL TEMA OFRENDAS Y ECONOMÍA
- En el hogar no se levantan ofrendas ni se reciben diezmos ni primicias.
- Las ofrendas también se pueden llevar a cabo durante los servicios regulares o en la Casa de Oración.
- En cuanto al manejo de dinero dentro del hogar, algo que ha sido clave desde los inicios de la congregación es que no se presta dinero prestado, ya que no está autorizado. Tratamos de dejar atrás la orfandad que nos lleva a poner nuestras expectativas en otros y en su lugar, depositamos nuestra esperanza en el Señor.
Esto no significa que en el hogar no vamos a cuidar a los otros integrantes, sino que el énfasis personal de cada uno será buscar primeramente en Dios.
CÓMO TRATAMOS EL TEMA DE NECESIDADES INTEGRALES
Para las necesidades emocionales o espirituales, conectamos directamente con el área de Salud Integral.
Para las necesidades físicas o económicas, en primer lugar guiamos a la persona necesitada a orar buscando la dirección del Señor. Tratamos de aportar desde el hogar, y si la necesidad nos excede, conectamos con el área de A Amar que hace falta, que se encarga de este tipo de asistencia.
SUGERENCIAS
DINÁMICAS DEL HOGAR
Esto no es un protocolo estricto, sino que funciona como ejemplo de los momentos que debe incluir la reunión del hogar.
- Tiempo de Adoración / Oración: Siguiendo el modelo de casa de oración, sugerimos que sea participativo, permitiendo compartir lo que el Espíritu pone en cada corazón, mediante una oración o una lectura bíblica por parte de cada participante, incluyendo a los niños.
- Tiempo para compartir la palabra: De acuerdo al énfasis de la congregación en esa semana. Meditamos y hablamos sobre enseñanza propuesta por la congregación, de manera que podamos “hablar todos una misma cosa”. No se introducen otros temas durante el tiempo de hogar.
- Tiempo de Comunión: Debe ser una oportunidad para compartir testimonios en la semana, de las bendiciones y luchas, así como también contar a quiénes estamos predicando. Seamos intencionales en que nuestro punto de común unión sea Cristo.
- Participar de la cena del Señor: Es una práctica sencilla pero profundamente espiritual, en la que recordamos el sacrificio de Cristo, discernimos su cuerpo —la Iglesia—, y proclamamos con gozo su regreso mediante el pan y el vino. Con gratitud, fe y unidad, oramos, nos examinamos, nos reconciliamos, y juntos adoramos anticipando la gloria venidera.
DIARIO DEL HOGAR
Sugerimos que cada hogar lleve un diario donde se registren los aspectos clave de cada reunión. Este diario será útil cuando el líder se reúna con el equipo pastoral de la casa.
Elementos sugeridos para anotar en el diario:
- Motivos de oración y las respuestas recibidas.
- Palabras o impresiones espirituales recibidas durante la adoración.
- Nombres de las personas a quienes estamos evangelizando como hogar.
- Cualquier novedad o situación que se considere relevante.
Importante: De acuerdo con los dones preponderantes en el hogar podemos tener la tentación de desarrollar algún punto más que el otro, pero debemos ser intencionales en que los cuatro pilares estén presentes en cada reunión y afirmar lo que veamos más débiles, sin temor a pedir ayuda a la mesa pastoral.
Este protocolo pretende ser una herramienta flexible y práctica para recuperar el valor de los hogares como centros de discipulado y comunión, recordándonos que la iglesia se vive en las mesas, se edifica en personas y no en no en construcciones materiales. Al organizar las reuniones en mesas, buscamos imitar el modelo de la iglesia primitiva, donde el discipulado se vivía cotidianamente, a través del compartir, la oración y la entrega a Cristo.
Este documento puede ajustarse, ampliarse o adaptarse a las particularidades de cada iglesia y a la cultura local, manteniendo siempre el énfasis en la centralidad de la Palabra, la comunión en Cristo y el ejercicio del sacerdocio de todos los santos.
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