Introducción
Para preparar un lugar para el Señor al cultivar un corazón completamente transformado para el “Gran Final” se debe reconocer el tiempo profético en el que vivimos resulta fundamental, porque es importante entender que estamos viviendo la “última hora”. En esta hora crucial, Dios sigue buscando obreros, invitando a los creyentes a participar activamente en sus planes celestiales y a tomar el llamado al sacerdocio de los santos. El libro de Mateo en el capítulo 20 permite ilustrar a estos creyentes como los “obreros de la undécima hora” o los obreros de las 5 de la tarde, aquellos llamados a trabajar en la viña cuando el día ya casi termina. Lamentablemente, la condición actual de la iglesia a menudo refleja una profunda apatía espiritual. Por ello, es urgente dejar de ser indiferentes a Su voz, para empezar a escuchar lo que el Señor ha estado hablando y, en respuesta, levantar una poderosa intercesión.
Transformar el Corazón y Asumir el Sacerdocio
Se debe comprender el concepto espiritual de “la brecha”. Definir una brecha implica ver una abertura o grieta en el muro defensivo de una ciudad amurallada, siendo este el punto exacto por donde los enemigos acostumbran entrar para causar destrucción. Analizar Ezequiel 22:30 RV60 es vital para comprender el anhelo del corazón de Dios: Él buscó un intercesor, alguien dispuesto a ponerse en la brecha para proteger al pueblo del juicio divino inminente, y tristemente, no lo encontró. Ante la severa advertencia de que “no había nadie por la brecha”, es necesario despertar espiritualmente.
Aunque el Creador es soberano y no necesita ayuda humana, Él decide buscar personas que anhelen asociarse a sus planes perfectos. En medio de los juicios divinos y ante la proliferación de la maldad, aún es posible encontrar esperanza, pues la iniquidad no ha llegado a su límite absoluto y todavía hay tiempo para pararnos en la brecha. El propósito central es evitar que el pueblo termine tan lleno de ídolos y tan contaminado por la gran Babilonia que ni siquiera la oración de los justos pueda salvarlo. Por lo tanto, el mandato es interceder desde dos frentes prioritarios: primero, por las naciones, al pedir misericordia y clamar ante los juicios; y segundo, por la iglesia, al restaurar el sacerdocio y levantar una adoración pura, sabiendo que llegará un día en que, entre tanta maldad, ya no se podrá orar por ella.
ejercer el sacerdocio con eficacia
Es indispensable revisar el ejemplo de los grandes referentes de intercesión bíblica. Observar a Moisés en Éxodo 32:11-14 y Éxodo 32:31-34 nos enseña a rogar por el perdón del pueblo con fervor abnegado, entendiendo que antes de experimentar un verdadero avivamiento, primero deben venir tiempos profundos de sanidad y arrepentimiento. Al mirar a Daniel, podemos aprender a reconocer el pecado del pueblo como propio, y a estudiar las profecías para orar a favor de la ciudad y de la nación. Imitar a Job nos insta a interceder de forma constante por nuestra descendencia, tal como se refleja al leer Job 1:5. Además, reflexionar sobre la vida de Noé nos ayuda a entender que interceder no es solamente orar en lo secreto, sino también edificar, obedecer y pregonar el mensaje; es, en esencia, construir un arca de salvación para otros.
El Señor está deseando levantar un nuevo sacerdocio, y para lograrlo es útil tomar como referencia el modelo del tabernáculo antiguo. Recordar el protocolo sacerdotal del Antiguo Testamento implica permanecer en la presencia de Dios día y noche, obedeciendo estrictamente el mandato dado. Sin embargo, antes de asumir oficialmente el sacerdocio al octavo día para un “nuevo comienzo”, era obligatorio pasar por un riguroso proceso de preparación, como se puede leer en Levítico 9:1-4, donde los sacerdotes debían traer un becerro como ofrenda por el pecado y un carnero para el holocausto. El principio inquebrantable aquí radica en comprender que, antes de interceder por los demás, los creyentes deben primero expiar sus propios pecados y consagrar su vida por completo a Dios. Es necesario confesar la iniquidad personal, de la misma manera en que el profeta tuvo que reconocer su inmundicia en Isaías 6:6 RV60 de ser enviado.
Conclusiones
No tomar el sacerdocio de intercesión suele ocurrir por no querer abandonar el pecado o por negarnos a consagrar nuestra vida por completo. Vivir en los últimos tiempos requiere la decisión radical de convertirnos en los obreros de la última hora. Debemos posicionarnos a favor de la tierra y de la iglesia, abandonar la indiferencia, pararnos firmemente en la brecha y asumir el sacerdocio para cumplir el propósito de Dios.
Citas Bíblicas
Ezequiel 22:30 RV60
Mateo 20:1-7 RV60
Éxodo 32:11-14 RV60
Éxodo 32:31-34 RV60
Job 1:5 RV60
Levítico 9:1-4 RV60
Isaías 6:6 RV60
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