Transformados de adentro hacia afuera 1

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INTRODUCCIÓN

En este material de Santiago 1 estudiaremos como somos transformados desde adentro hacia afuera.

A menudo, intentamos mejorar nuestras vidas mediante “reformas externas”: cambiamos de hábitos, de entorno o de lenguaje, esperando que eso calme las tormentas internas. Sin embargo, Santiago nos plantea un desafío diferente. La fe cristiana no es un barniz de moralidad que se aplica sobre la superficie de una vida rota; es una fuerza que opera desde el núcleo del ser hacia la periferia.

PRUEBAS Y TENTACIONES

SALUDOS DE SANTIAGO

“Santiago, siervo de Dios y del Señor Jesucristo, a las doce tribus que están en la dispersión: Salud.”

Santiago 1:1 (RV60)

En el Nuevo Testamento se mencionan varios hombres con el nombre de Santiago pero la tradición confiable asigna a este libro aquel llamado Santiago el Justo el medio hermano de Jesús y hermano de Judas el cual dirigió la iglesia en Jerusalén.

Mateo 13:1-15; Judas 1; Hechos 15:13

Otros hombres con el nombre de Santiago son:

  • Santiago, hermano de Juan hijo de Zebedeo, el primer apóstol martirizado, también conocido como Santiago el Menor
 Mateo 10:2Marcos 15:40Hechos 12:2
  • Santiago (Jacobo) el hijo de Alfeo, otro de los doce discípulos
Mateo 10:3
  • Santiago, el padre del “otro”’ apóstol Judas
Lucas 6:16

Aunque Santiago sabiendo que era medio hermano de Jesús al escribir esta carta decide ignorar su parentesco biológico. En lugar de presentarse con orgullo como “el hermano del Mesías” para ganar estatus, elige una posición de total humildad. Para él, lo más importante no es quién fue Jesús en la tierra, sino quién es en la eternidad: su Dios.

Los destinatarios: Santiago utiliza un lenguaje que evoca la historia de Israel para dirigirse a la Iglesia primitiva. Al decir “doce tribus”, se refiere simbólicamente al pueblo de Dios. Aunque en ese momento la Iglesia era mayoritariamente judía, el mensaje es universal para todos los cristianos.

La Dispersión (Diáspora): Se refiere a los creyentes que vivían fuera de Palestina, esparcidos por todo el mundo conocido (desde Grecia hasta los territorios “bárbaros”). Esto indica que la fe ya se estaba expandiendo globalmente.

De muchas maneras, escuchamos al libro de Santiago debido a que repite las enseñanzas de Jesús. Hay al menos quince alusiones al Sermón del Monte en Santiago. Un hombre que conocía las enseñanzas de Jesús y que las tomó en serio escribiendo esta carta.

El saludo Salud era la costumbre Griega para comenzar una carta. Pablo nunca la usó; él prefería saludar a sus lectores con las palabras de gracia y paz. Pero aquí Santiago usa un saludo más común.

PACIENCIA EN LAS PRUEBAS

Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna.”

Santiago 1:2-4 (RV60)

Santiago considera a las pruebas como inevitables. El dice cuando, y no sios halléis en diversas pruebas. Al mismo tiempo, las pruebas son ocasiones para el gozo, y no una resignación desalentadora. Podemos tened por sumo gozo en medio de las pruebas, debido a que son utilizadas para producir paciencia.

Paciencia proviene de la antigua palabra Griega hupomone. Esta palabra no describe a una espera pasiva, sino el sufrir sin rendirse. No es tanto la cualidad que te ayuda a esperar calladamente en la sala de espera de un doctor, sino es la cualidad que te ayuda a terminar el maratón.

Sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia: La fe es probada a través de las pruebas, y no es producida en las pruebas. Las pruebas revelan que tipo de fe tenemos, no debido a que Dios no sepa que tipo de fe tenemos, sino para hacer nuestra fe evidente a nosotros mismos y a aquellos alrededor de nosotros.

Las pruebas no producen fe, sino que cuando las pruebas se reciben en fe, estas producen paciencia. Pero la paciencia no es solo exclusivamente en tiempos de prueba ya que si las dificultades se reciben con icredulidad y quejas estas producen amargura y desaliento. Es por esto que en esta cita Santiago nos exhorta a tened por sumo gozo.

La obra de la paciencia viene lentamente, y se debe de permitir que florezca enteramente. La paciencia es una marca de las personas que son perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna.

¿CÓMO RECIBIR LA SABIDURÍA QUE NECESITAS DE DIOS?

5Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. 6Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. 7No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor. 8El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos.”

Santiago 1:5-8 (RV60)

Las pruebas son temporadas necesarias para buscar la sabiduría de Dios, muchas veces no sabemos que necesitamos sabiduría sino hasta el tiempo de prueba. En las pruebas necesitamos de sabiduría mucho más que conocimiento. El conocimiento lo podemos interpretar como información pero la sabiduría sabe como usarla.

El conocimiento es la habilidad para desarmar las cosas y la sabiduría es la habilidad de unir las cosas.

Para tener sabiduría simplemente consiste en pedirle a Dios, quien da sabiduría generosamente y sin desprecio. Si queremos tener sabiduría el mejor lugar para empezar es la Biblia. La verdadera sabiduría siempre será consistente con la palabra de Dios.

Nuestra petición de sabiduría siempre debe hacerse como cualquier otra petición con fe sin dudar en la habilidad o el deseo de Dios, por eso necesitamos un corazón que cree en la palabra de Dios y que crea que Él nos habla el día de hoy.

No dudando nada: El que duda y está falto de fe no debería de esperar recibir cosa alguna del Señor. Esta falta de fe y confianza en Dios también muestra que no tenemos fundamento, al ser inconstantes en todos nuestros caminos.

El pedir a Dios, pero al pedirle a Él dudando de alguna manera, muestra que nosotros somos de doble ánimo. Si no tuviéramos fe, entonces ni siquiera pediríamos. Si no tuviéramos incredulidad, entonces no habría dudas. El estar a mitad del campo entre la fe y la incredulidad es el ser de doble ánimo.

ÁNIMO PARA AQUELLOS AFECTADOS POR LAS PRUEBAS

9El hermano que es de humilde condición, gloríese en su exaltación; 10pero el que es rico, en su humillación; porque él pasará como la flor de la hierba. 11Porque cuando sale el sol con calor abrasador, la hierba se seca, su flor se cae, y perece su hermosa apariencia; así también se marchitará el rico en todas sus empresas.”

Santiago 1:9-11 (RV60)

Para el de “humilde condición” (el pobre): Su motivo de orgullo no es su cuenta bancaria, sino su exaltación espiritual. En Cristo, tiene una herencia real, una identidad como hijo de Dios y una dignidad que el mundo le niega.

Para el “rico”: Su motivo de regocijo es, curiosamente, su humillación. Esto significa que las pruebas que le recuerdan su fragilidad son un regalo, porque le ayudan a no confiar en sus riquezas temporales, sino en lo eterno.

Ante la cruz, el pobre olvida su carencia porque ahora es “rico” en gracia, y el rico olvida su fortuna porque reconoce que es “pobre” en espíritu y dependiente de Dios. La fe en Cristo actúa como un lente que hace que las diferencias terrenales dejen de ser el centro de nuestra identidad.

Las pruebas sirven para recordar a los ricos y a los grandes que a pesar de que piensen que están cómodos en esta vida, es solamente esta vida, la cual se va a desvanecer como la hierba, la cual se seca, y la flor, la cual se marchita.

En la tierra de Israel hay una variedad de hermosas flores que florecen a vida cuando llegan las lluvias, pero duran por un corto tiempo antes de que se sequen. En la escala de la eternidad, esto muestra lo rápido que se marchitará el rico en todas sus empresas.

La riqueza de este mundo ciertamente se marchitará – pero Santiago también dice que se marchitará el rico. Si ponemos nuestra vida y nuestra identidad en las cosas que se marchitarán, entonces nosotros también nos marchitamos. ¡Cuanto más el poner nuestras vidas y nuestra identidad en las cosas que nunca se marchitarán! Si un hombre es solamente rico en este mundo, cuando él muera, él dejará sus riquezas. ¡Pero si un hombre es rico ante Dios, cuando él muera él irá a sus riquezas!

VIVIENDO PARA EL SEÑOR EN TIEMPOS DE TENTACIÓN

UNA BENDICIÓN PARA AQUELLOS QUE SOPORTAN LA TENTACIÓN

“Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman.”

Santiago 1:12 (RV60)

Esto suena como una de las Bienaventuranzas de Jesús del Sermón del Monte. En esas grandes declaraciones de bendición, Jesús no había terminado al decirnos cómo nosotros podemos ser bienaventurados. Aquí aprendemos que nosotros podemos ser bienaventurados mientras soportamos la tentación.

La tentación es una de las pruebas a las cuales nos enfrentamos. Somos probados continuamente mientras preservamos y seremos recompensados mientras la obra de Dios sea evidente a través de nuestra resistencia a la tentación.

Tenemos que recordar que si vale la pena soportar las tentaciones que enfrentamos ya que nuestra perseverancia será recompensaba mientras demostramos nuestro amor por Jesús.

¿CÓMO LLEGAN LAS TENTACIONES?

13Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie; 14sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. 15Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte.”

Santiago 1:13-15 (RV60)

Las tentaciones no vienen de parte de Dios, a pesar que Dios permite, Él mismo no nos seduce a hacer el mal, aunque en ocasiones Dios puede probar nuestra fe sin una solicitud al mal.

Santiago sabía que la mayoría de personas tienen una inclinación de culpar a Dios cuando se encuentran en medio de las pruebas. Debemos de recordar de que los dioses paganos de los tiempos antiguos estaban bien relacionados con la perversidad, y por lo regular pecaban contra ellos mismos. Pero el verdadero Dios, el Dios de la Biblia no puede ser tentado por el mal.

El imán interno: La tentación solo funciona porque encuentra un “gancho” en nuestra propia concupiscencia (deseos desordenados).

El papel de lo externo: El mundo y Satanás no crean el deseo desde cero; ellos simplemente actúan como “proveedores de carnada”. La seducción sólo tiene éxito si hay algo dentro de nosotros que responde a ese estímulo.

Por lo tanto, el ser humano es el único responsable de su pecado y su condenación. Dios es el estándar de pureza; Él no puede ser tentado ni tienta a otros para que fallen.

La tentación no es una invasión externa, sino una reacción interna. Dios nos da deseos buenos (como el hambre o el descanso), pero nuestra naturaleza los corrompe. La madurez cristiana comienza cuando dejamos de culpar a las circunstancias o a otros y reconocemos que la batalla principal ocurre en nuestra propia voluntad.

Lo que brota de una concupiscencia corrupta es el pecado. Lo que brota del pecado es la muerte. La progresión a la muerte es un resultado inevitable del cual Satanás siempre intenta esconder de nosotros, pero de la cual nosotros nunca debemos de ser engañados.

LA BONDAD DE DIOS PERMANECE, EN CONTRASTE CON LAS TENTACIONES A LAS CUALES NOS ENFRENTAMOS

16Amados hermanos míos, no erréis. 17Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación. 18Él, de su voluntad, nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas.” )

Santiago 1:16-18 (RV60

Santiago afirma que todo lo que es verdaderamente bueno tiene una sola fuente: Dios.

La verdadera bondad se mide por su impacto en la eternidad. Algo que parece bueno hoy (como la riqueza repentina) podría ser destructivo si nos aleja de Dios. Si algo nos seduce al mal, no viene de Dios. Si algo nos edifica y perdura, desciende “de lo alto”.

Más allá de los astros: Dios es el creador de los cuerpos celestes (sol, luna, estrellas). Sin embargo, incluso el sol tiene sombras y los astros varían en su intensidad o posición desde nuestra perspectiva.

A diferencia del sol que se pone o de la luna que cambia de fase, Dios no cambia. No tiene “días malos”, no evoluciona y no mejora, porque ya es perfecto. Esto refuta ideas modernas (como la teología del proceso) que sugieren que Dios está en constante aprendizaje o crecimiento.

La mayor prueba de la bondad de Dios no es material, sino espiritual: nuestra salvación. Iniciativa Divina: No nacimos de nuevo por nuestro propio esfuerzo, sino porque Él, “de su voluntad”, decidió darnos vida mediante la “Palabra de Verdad” (el Evangelio).

Somos considerados los “primeros frutos” de Su cosecha. Esto nos da un valor especial: somos el resultado visible y glorioso de Su obra redentora en un mundo caído. Algunos incluso ven aquí una promesa de que la redención de Dios llegará eventualmente a toda la creación, siendo nosotros los primeros en experimentarla.

MANTENIÉNDONOS FIRMES EN CONTRA DE UNA  IRA PECAMINOSA Y DE LAS LUJURIAS DE LA CARNE

19 Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse; 20 porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios. 21 Por lo cual, desechando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas.”

Santiago 1:19-21 (RV60)

El antídoto contra la ira: La escucha activa Santiago presenta una fórmula práctica para el carácter: Escuchar > Hablar > Enojarse.

La trampa de la ira: La ira humana rara vez busca la justicia divina; casi siempre es una reacción defensiva para proteger nuestro ego o nuestra propia agenda. Cuando nos enojamos, dejamos de actuar según la voluntad de Dios para actuar según nuestro orgullo.

Descentrarse de uno mismo: La clave para dejar de ser explosivos es cambiar el enfoque. Ser “pronto para oír” y “tardo para hablar” nos obliga a poner atención en el otro. La ira suele nacer cuando estamos demasiado centrados en nosotros mismos; la escucha nos ayuda a ser empáticos.

Para que la vida espiritual crezca, Santiago describe un proceso de “preparación del terreno” en el corazón:

Desechar lo impuro: Antes de recibir lo bueno, hay que sacar lo malo. Santiago usa términos como “inmundicia” y “malicia”, refiriéndose a hábitos y actitudes que contaminan nuestra vida. Es como quitar la maleza de un jardín para que la semilla pueda crecer.

Recibir con mansedumbre: La “mansedumbre” no es debilidad, es tener un corazón enseñable. Es la disposición de aceptar que la Palabra de Dios tiene razón, incluso cuando corrige nuestras opiniones o deseos.

La Palabra como salvación: Santiago la llama la “palabra implantada”. Una vez que echa raíces en nosotros, tiene el poder de preservarnos de la corrupción del mundo y de transformar nuestra eternidad.

¿CÓMO RECIBIR LA PALABRA DE DIOS?

22Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos. 23Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, este es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural. 24Porque él se considera a sí mismo, y se va, y luego olvida cómo era. 25Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, este será bienaventurado en lo que hace.”

Santiago 1:22-25 (RV60)

Debemos de recibir la palabra de Dios como hacedores, no solamente como oidores. El estar cómodo en el hecho de que has escuchado la palabra de Dios mientras no la aplicas, es el engañarte a ti mismo.

En el mundo antiguo, cualquiera podía escuchar a un filósofo o maestro, pero solo aquel que ponía en práctica sus enseñanzas era considerado un discípulo. Ser cristiano no es ser un “fan” de las ideas de Jesús, sino un ejecutor de sus instrucciones.

Se menciona la parábola de Jesús sobre los dos constructores. El conocimiento sin acción es una casa sobre la arena; parece estable hasta que llega la tormenta. La obediencia es lo que construye sobre la roca, permitiendo que la fe soporte las crisis de la vida y la prueba de la eternidad.

Santiago usa el espejo para ilustrar la inutilidad de la observación sin corrección:

Un hombre puede mirarse en el espejo, notar que está sucio o despeinado (un “escrutinio cuidadoso”), pero si se da la vuelta y no hace nada al respecto, su observación fue una pérdida de tiempo.

Expertos vs. Practicantes: Santiago advierte sobre los “expertos en la Biblia” que estudian el texto minuciosamente pero no permiten que ese conocimiento cambie su conducta. La Palabra de Dios no es un álbum de fotos para admirar, sino un espejo para detectar qué necesita ser limpiado o ajustado.

Mirar atentamente: En griego, esta expresión describe a alguien que se agacha o se inclina para examinar algo de cerca. No es una lectura rápida; es una investigación profunda y apasionada.

La Ley de la Libertad: Es una descripción hermosa de la Biblia. No es una lista de reglas opresivas, sino una guía que nos hace libres. Bajo el Nuevo Pacto, la ley ya no es una imposición externa, sino algo escrito en el corazón que deseamos cumplir porque amamos a Dios.

La promesa de bendición: La felicidad o “bienaventuranza” no viene por saber mucho, sino por perseverar en hacer lo que se ha descubierto en el estudio.

La Biblia funciona como un espejo que nos muestra nuestra verdadera condición. La madurez espiritual consiste en no apartar la mirada y actuar sobre lo que hemos visto. El estudio profundo de la Palabra sólo tiene valor si se traduce en una vida transformada y libre, construida sobre el cimiento sólido de la obediencia.

EJEMPLO DE LO QUE SIGNIFICA EL SER UN HACEDOR DE LA PALABRA DE DIOS

26Si alguno se cree religioso entre vosotros, y no refrena su lengua, sino que engaña su corazón, la religión del tal es vana. 27La religión pura y sin mácula delante de Dios el Padre es esta: Visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha del mundo.”

Santiago 1:26-27 (RV60)

La verdadera religión no se muestra por solamente oír la palabra, sino por hacerla. Una manera de hacer la palabra de Dios es aquella que refrena su lengua. En la antigua lengua Griega, religioso es una palabra que nunca se utilizó en un sentido positivo en el Nuevo Testamento. Santiago aquí la usa en alusión a alguien que es religioso, pero que en realidad no está bien con Dios, y esto es evidente debido a que él no refrena su lengua.

Tu caminar con Dios es vana si no se traduce en la manera en la que vives y en la que tratas a los demás. Muchos son engañados en su propio corazón con respecto a la realidad de su caminar con Dios.

Un verdadero caminar con Dios se muestra a sí mismo de maneras simples y prácticas. Ayuda a los necesitados, y se mantiene a sí mismo sin mancha de la corrupción del mundo.

Sin mancha del mundo: Del libro de Génesis, Lot es un ejemplo de un hombre que fue manchado por el mundo. Él empezó viviendo hacia Sodoma, sin tener en cuenta el clima espiritual del área debido a la prosperidad del área. Eventualmente él se movió a la ciudad pecaminosa y se convirtió en parte del liderazgo de la ciudad. El resultado final fue que Lot perdió todo – y por poco no se salvaba.