Todos sentados a tu mesa Jesús

en

Tiempo de Lectura

21–31 minutes

EL SERMÓN DE PEDRO EN EL DÍA DE PENTECOSTÉS

PEDRO COMIENZA SU SERMÓN

14 Entonces Pedro, poniéndose en pie con los once, alzó la voz y les habló diciendo: Varones judíos, y todos los que habitáis en Jerusalén, esto os sea notorio, y oíd mis palabras.15 Porque estos no están ebrios, como vosotros suponéis, puesto que es la hora tercera del día.”

Hechos 2:14-15 (RV60)
Pedro, poniéndose en pie con los once: 

Pedro se puso de pie y predicó a la multitud como un representante del grupo entero de los apóstoles. Debemos notar que el hablar en lenguas paró cuando Pedro empezó a predicar. El Espíritu Santo ahora trabajaba a través de la predicación de Pedro y no trabajaría en contra de sí mismo por las lenguas a la misma vez.

Alzó la voz: 

Había un cambio notable en Pedro. Él tenía valor y denuedo que era un contraste completo a su negación de Jesús antes de ser llenado con el Espíritu Santo.

El día de Pentecostés, Pedro no enseñaba como los rabíes de aquel día solían hacerlo, quienes reunían discípulos en su alrededor, se sentaban, y instruían a ellos y cualquier otros que quizá escucharan. En vez de eso, Pedro proclamaba la verdad como un heraldo. Este sermón notable no tenía preparación tras sí – fue dado espontáneamente. Pedro no se despertó por la mañana sabiendo que iba a predicar a miles, y que miles vendrían a Jesús como respuesta. Sin embargo, podríamos decir que fue un sermón bien preparado; fue preparado por la vida anterior de Pedro con Dios y una relación con Jesús. Fluía espontáneamente de aquella vida, y de una mente que pensaba y creía profundamente.

Es bueno recordar que lo que tenemos en Hechos 2 es una pequeña porción de lo que Pedro realmente dijo. Hechos 2:40 nos dice: Y con otras muchas palabras testificaba y les exhortaba. Como casi todas los sermones registrados en la biblia, lo que tenemos es un abreviado inspirado por el Espíritu Santo de un mensaje más largo.

Porque éstos no están ebrios: 

Pedro desvió a los críticos burladores que los discípulos estaban ebrios. En aquel día era impensable que alguien estuviera tan temprano en el día (aproximadamente a las 9:00 de la mañana). El comentarista Adam Clarke dice que la mayoría de los judíos – píos o no – no comían ni bebían hasta después de la hora tercera del día, porque era la hora de oración, y ellos solamente comerían después de sus responsabilidades con Dios fueran terminados.

Éstos no están ebrios: 

No deberíamos pensar que los cristianos estaban actuado como si estuvieran ebrios. La idea de ser “ebrios con el Espíritu Santo” no tiene fundación en las Escrituras; el comentario del día de Pentecostés no tenía base en la realidad.

CITANDO A JOEL 2, PEDRO EXPLICA LOS EVENTOS EXTRAÑOS DEL PENTECOSTÉS.

16 Mas esto es lo dicho por el profeta Joel: 17 Y en los postreros días, dice Dios, Derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, Y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; Vuestros jóvenes verán visiones, Y vuestros ancianos soñarán sueños; 18 Y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días Derramaré de mi Espíritu, y profetizarán. 19 Y daré prodigios arriba en el cielo, Y señales abajo en la tierra, Sangre y fuego y vapor de humo; 20 El sol se convertirá en tinieblas, Y la luna en sangre, Antes que venga el día del Señor, Grande y manifiesto; 21 Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.”

Hechos 2:16-21 (RV60)
Mas esto es lo dicho por el profeta Joel: 

Entre el gran derrame del Espíritu Santo, entre señales y prodigios de hablar en lenguas, ¿qué hizo Pedro? Esencialmente dijo: Vamos a tener un estudio bíblico. Veamos lo que escribió el profeta Joel.

Esto introduce el primero de tres pasajes del Antiguo Testamento que Pedro citará:

Joel 2:28-32, Salmos 16:8-11, y Salmos 110:1. Este enfoque en la palabra de Dios no apaga el movimiento del Espíritu Santo; cumplió lo que el Espíritu Santo quiso hacer. Todos las señales, prodigios y el hablar en lenguas eran preparaciones para la obra de la palabra de Dios.

Desafortunadamente, algunas personas ponen la palabra de Dios contra el Espíritu. Casi piensan que es más espiritual si no hay estudio bíblico. Tristemente, esto se debe muchas veces a la enseñanza débil y no espiritual de algunos que enseñan la biblia.

El profeta Joel:

Esta citación de Joel 2:28-32 se enfoca en la promesa de Dios de derramar su Espíritu Santo sobre toda carne. Lo que sucedió el día de Pentecostés era casi el cumplimiento de esa promesa, con el cumplimiento final viniendo en los últimos días (Pedro tenía buena razón para creer que ya estaba en los últimos días).

Joel mayormente profetizaba de juicio que iba a venir al antiguo Israel. Pero entre las muchas advertencias de juicio, Dios también dio varias palabras de promesa – promesas de bendición futura, como ésta que anuncia un derrame del Espíritu Santo.

En los postreros días, dice Dios: 

La idea de los postreros días es que son los tiempos del mesías, abarca su humilde advenimiento y su regreso en gloria. Porque Jesús ya había venido en humildad, entendían que su regreso en gloria podía suceder en cualquier hora.

Aunque habría unos 2000 años hasta el regreso de Jesús, hasta este punto la historia había estado corriendo hacia el punto del último establecimiento del reino de Dios aquí en la tierra. Pero de aquí en adelante, la historia corre paralelo a ese punto, listo para la consumación en cualquier momento.

También puede ser de ayuda ver los postreros días como algo como una etapa – un período general de tiempo – más que un período específico, como una semana. En el curso del plan de Dios para la historia humana, estamos en la etapa de los postreros días. De ese investidura de Pentecostés, Pedro no dijo: Ahora es completado lo que dijo el profeta Joel, sino lo dijo de una manera cautelosa, es lo dicho, eso es decir las palabras de Joel proporcionaron la explicación de este Pentecostés, aunque esto no acaba su cumplimiento.

Derramaré de mi Espíritu sobre toda carne: 

En usar la cita de Joel, Pedro explica que vieron estos observadores curiosos – el Espíritu Santo derramado sobre la gente. Antes, el Espíritu Santo era dado en gotas, ahora, es derramado y sobre toda carne.

Esto fue un glorioso énfasis en el Pentecostés. Bajo el Pacto Antiguo, ciertas personas fueron llenados con el Espíritu en ciertos tiempos para propósitos específicos. Ahora, bajo el Nuevo Pacto, el derrame del Espíritu Santo es para todo aquel que invocare el nombre del Señor, aun siervos y siervas. No había provisión para, ni promesa de una presencia permanente del Espíritu Santo en las vidas de cualquier santo del Antiguo Pacto. Esto cambia bajo el Nuevo Pacto.

Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo: 

Pedro también usó este pasaje de Joel para un propósito evangélico. Este derramamiento del Espíritu Santo significaba que ahora Dios ofrecía salvación de una manera previamente desconocida – a todo aquel que invocare el nombre del Señor, judío o gentil.

Serían muchos años antes de que el evangelio fue ofrecido a gentiles, pero el texto del sermón de Pedro anunció la invitación del evangelio diciendo: todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.

La idea es expresada en

"Torre fuerte es el nombre de Jehová; A él correrá el justo, y será levantado." Proverbios 18:10 (RV60) 

PEDRO INTRODUCE EL ENFOQUE DEL SERMÓN: EN EL MESÍAS RESUCITADO, JESÚS DE NAZARET.

22 Varones israelitas, oíd estas palabras: Jesús nazareno, varón aprobado por Dios entre vosotros con las maravillas, prodigios y señales que Dios hizo entre vosotros por medio de él, como vosotros mismos sabéis; 23 a este, entregado por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios, prendisteis y matasteis por manos de inicuos, crucificándole; 24 al cual Dios levantó, sueltos los dolores de la muerte, por cuanto era imposible que fuese retenido por ella.”

Hechos 2:22-24 (RV60)
Varones israelitas, oíd estas palabras: 

Muchas de estas personas pensarían que sería suficiente si Pedro parara después de la cita de Joel, considerando todo lo que tenemos en ella. Joel nos habló de:

  • Un derramamiento del Espíritu Santo.
  • Sueños milagrosos, visiones, y profecía.
  • Señales y prodigios con respecto al día del Señor.
  • Una invitación a invocar el nombre del Señor.

Pero no era suficiente, porque Pedro todavía no había hablado acerca de la obra salvadora de Jesús por causa nuestra. Todo hasta este punto había sido introducción, explicando las cosas extrañas que ellos acababan de ver. Ahora Pedro traería el mensaje especial.

Varones israelitas, oíd estas palabras: 

Esto fue mucho como Pedro ya había dicho: Esto os sea notorio, y oíd mis palabras (Hechos 2:14). Pedro quiso que las personas pusieran atención, y él habló como si tuviera algo importante que decir – algo que maestros muchas veces fallamos en hacer.

Como vosotros mismos sabéis:

Pedro se refería a lo que estas personas ya sabían de Jesús. Ellos ya sabían de su vida y sus obras milagrosas. Muchas veces cuando hablamos a alguien de Jesús, debemos comenzar con lo que ya saben de él.

Entregado por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios: 

Pedro sabía que la muerte de Jesús era dentro del plan de Dios. Sin embargo, los que lo rechazaron y lo llamaron para su ejecución eran responsables por las acciones de sus manos de inicuos. Pedro no se acobardó en decir: Ustedes crucificaron al hombre que Dios envió. Su primera preocupación no era agradar a su audiencia, sino decirles la verdad. Pedro lleno del Espíritu Santo era un hombre diferente al Pedro de unos meses antes, aun conociendo a Jesús (Mateo 26:69-75).

Era imposible:

Pedro sabía que Jesús no podía permanecer retenido por la muerte, como es explicado por la siguiente cita del Salmos 16. No era posible que Jesús permaneciera víctima del pecado y odio del hombre; él seguramente triunfaría sobre ello.

Sueltos los dolores de la muerte: En la frase dolores de la muerte, la palabra dolores es realmente la palabra para dolores de parto. En este sentido, la tumba era el vientre para Jesús.

CITANDO SALMOS 16, PEDRO EXPLICA A JESÚS RESUCITADO.

25 Porque David dice de él: Veía al Señor siempre delante de mí; Porque está a mi diestra, no seré conmovido. 26 Por lo cual mi corazón se alegró, y se gozó mi lengua, Y aun mi carne descansará en esperanza; 27 Porque no dejarás mi alma en el Hades, Ni permitirás que tu Santo vea corrupción. 28 Me hiciste conocer los caminos de la vida; Me llenarás de gozo con tu presencia. 29 Varones hermanos, se os puede decir libremente del patriarca David, que murió y fue sepultado, y su sepulcro está con nosotros hasta el día de hoy.30 Pero siendo profeta, y sabiendo que con juramento Dios le había jurado que de su descendencia, en cuanto a la carne, levantaría al Cristo para que se sentase en su trono, 31 viéndolo antes, habló de la resurrección de Cristo, que su alma no fue dejada en el Hades, ni su carne vio corrupción. 32 A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos. 33 Así que, exaltado por la diestra de Dios, y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís.” Hechos 2:25-33 (RV60)

Porque David dice de él: Pedro reconocía que aunque este salmo hablaba de David, hablaba de alguien mayor que David – el mesías, Jesús el Cristo. Jesús pudo haberle enseñado esto a Pedro cuando instruía a los discípulos en las Escrituras (Lucas 24:44-45).

Tu Santo: Jesús cargó la plena ira de Dios en la cruz, como si él fuera un pecador culpable, culpable de todo nuestro pecado, aun siendo hecho pecado para nosotros (2 Corintios 5:21). Pero, aquella obra era un hecho de amor santo y dado hacia nosotros, para que Jesús no se hiciera pecador, aunque llevó la plena culpa de nuestro pecado. Este es el mensaje del evangelio; que Jesús llevó el castigo para nuestro pecado en la cruz y seguía siendo un salvador perfecto a través de la prueba entera – lo cual se comprobó por su resurrección. Aparte de la resurrección, no tendríamos ninguna prueba de que Jesús había pagado exitosamente, perfectamente, por nuestros pecados.

Ni permitirás que tu Santo vea corrupción: Porque Jesús llevó nuestro pecado sin hacerse pecador, seguía siendo el Santo, aun en su muerte. Cómo es incomprensible que el Santo de Dios fuera encadenado por la muerte, la resurrección era absolutamente inevitable. En vez de ser castigado por su obra gloriosa en la cruz, Jesús fue premiado, como está descrito proféticamente en el salmo: Me hiciste conocer los caminos de la vida; Me llenarás de gozo con tu presencia.

David, que murió y fue sepultado: Pedro señala que este salmo no puede estar hablando de su autor humano, David – él está muerto y permanece sepultado. El salmo tiene que hablar proféticamente del mesías, Jesús.

A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos: Jesús de Nazaret, el hombre que todos ellos conocían (como vosotros mismos sabéis; Hechos 2:22), era él quien cumplió este salmo profético. ¿Cómo sabía eso Pedro? ¡Él había visto a Jesús resucitado! La evidencia básica de la resurrección era simplemente el reporte de confiables testigos oculares: De lo cual todos nosotros somos testigos.

Ha derramado esto que vosotros veis y oís: Pedro afirma que lo que la multitud veía era la obra de Jesús resucitado y ascendido, quien había enviado su Espíritu Santo sobre su iglesia.

CITANDO SALMO 110, PEDRO EXPLICA AL MESÍAS DIVINO.

34 Porque David no subió a los cielos; pero él mismo dice: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra, 35 Hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies. 36 Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo.”

Hechos 2:34-36 (RV60)
Dijo el Señor a mi Señor: 

Con esto comienza el tercer pasaje del Antiguo Testamento que Pedro usó en su sermón, Salmos 110:1. Este versículo del Antiguo Testamento es citado en el Nuevo Testamento más que cualquier otro versículo; citado o referido a, por lo menos 25 veces. En este salmo, David entendía y proclamaba la deidad del mesías. En este salmo, el rey David – por la inspiración del Espíritu Santo – registró que Yahweh, el Dios del pacto de Israel (el Señor), habló al Señor de David (mi Señor) como Dios. Pedro usó esto para mostrar que el Mesías, quien es el enfoque de Salmos 110, es, en hecho, divino – él es Dios.

Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel: 

el sermón concluye con un resumen. Simplemente, todo Israel debe saber que aunque ellos crucificaron a Jesús, Dios lo ha declarado Señor y Cristo.

Es como si Pedro dijera: “Todos ustedes se equivocaron en cuanto a Jesús. Lo crucificaron como si fuera un criminal, pero por su resurrección, Dios probó que él sí es el Señor y el Mesías.”

Cuando Pedro les exhortó a todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo (Hechos 2:21), existe poca duda de quién es el Señor de qué habló: Jesús.

“Que los cristianos primitivos querían dar a Jesús el título Señor en éste, el más alto, sentido de todo es indicado por su falta de indecisión, en ocasiones, de aplicarle a él pasajes de las Escrituras del Antiguo Testamento que se referían a Yahweh.”

LA RESPUESTA A LA PREDICACIÓN DE PEDRO

RESPONDEN CON UNA PREGUNTA: ¿QUÉ HAREMOS?

“Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos?”

Hechos 2:37 (RV60)
Al oír esto … ¿qué haremos?:

Esto fue obviamente una obra significativa del Espíritu Santo. La gran multitud que escuchaba a Pedro fue conmovida grandemente por su proclamación de la verdad con denuedo. Preguntaron a Pedro como debían responder.

Es incorrecto pensar que Pedro no ofreció ningún tipo de invitación o reto para sus oyentes. Hechos 2:40 dice Y con otras muchas palabras testificaba y les exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta perversa generación. Pedro claramente sí les exhortó a que respondieran, e invitó a sus oyentes a que fueran salvos. Sin embargo, la multitud respondió con una iniciativa impresionante.

La respuesta de la multitud también nos ayuda a poner una perspectiva de los eventos de aquel día del Pentecostés. El ejercitar del don de lenguas produjo en los oyentes nada más que asombro y burlas. No fue hasta que el evangelio fue predicado que vino la convicción del Espíritu Santo. Ésta fue la obra que Dios realmente quiso lograr.

Se compungieron de corazón:

Ésta es una buena manera de describir la convicción del Espíritu Santo. Ellos sabían que fueron los responsables por la muerte de Jesús (igual que cada uno de nosotros), y que tenían que hacer algo para responder a esta responsabilidad. Pedro obviamente tenía experiencia previa con el cortar. Cuando Jesús fue arrestado, Pedro le cortó la oreja a uno de los hombres que vino a arrestar a Jesús (Juan 18:10). Todo esto fue un desastre vergonzoso que Jesús tuvo que arreglar. Que mostró a Pedro en la carne, haciendo su mejor esfuerzo con una espada de poder humano.

Cuando Jesús resucitado cambió la vida de Pedro y cuando el poder del Espíritu Santo había venido sobre él, hizo unas cortadas mucho más efectivas; cortando corazones, abriéndolos a Jesús. Esto es lo que Pedro podía hacer en el poder del Espíritu haciendo lo mejor de Dios con la espada del Espíritu que es la palabra de Dios. ¿Cuál espada era más poderosa?

Varones hermanos, ¿qué haremos?: 

Cuando Dios está trabajando en el corazón de alguien, ellos quieren venir a él; actuarán para venir a Dios. Se ha dicho que en períodos normales de la obra cristiana el evangelista busca al pecador. Pero en tiempos de avivamiento o despertamiento, las cosas cambian: El pecador busca al evangelista. El día de Pentecostés en Hechos 2 era una de esas estaciones de la obra de Dios.

PEDRO INVITA A LA MULTITUD A QUE VENGA A JESÚS

38 Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. 39 Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare. 40 Y con otras muchas palabras testificaba y les exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta perversa generación.”

Hechos 2:38-40 (RV60)
Pedro les dijo: Esto fue en respuesta a la pregunta: 

¿Qué haremos? Pedro debía haber sido agradablemente asombrado al ver lo que Dios había hecho en esta situación. En vez de personas queriendo crucificarlo por causa de Jesús, miles de personas querían confiar en Jesús como Señor y Mesías.

Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros: 

Respondiendo a la pregunta: ¿Qué haremos? Pedro les dio algo que hacer. Esto significa que debemos hacer algo para ser salvo, debemos hacer algo para seguir a Jesús; no solo sucede. Pedro no dijo: “No hay nada que puedes hacer. Si Dios te salva; eres salvo. Si Dios no te salva; nunca serás salvo.” Aunque si era verdad que solo Dios podía salvar las personas tenían que recibir por el arrepentimiento y fe, fe guianda por una acción, como el bautismo. 

Arrepentíos: 

La primera cosa que Pedro les dijo que hicieran era arrepentirse. Arrepentir no significa sentir lástima, sino que significa cambiar la mente o la dirección de una persona. Ellos habían pensado de cierta manera de Jesús antes, considerándolo digno de crucifixión. Ahora deben dar vuelta a su manera de pensar, tomando Jesús como Señor y Mesías. Arrepentir se escucha como una palabra dura en las bocas de muchos predicadores y en los oídos de muchos oyentes, pero es un aspecto esencial del evangelio. Arrepentir ha sido llamada “la primera palabra del evangelio”.

Cuando Juan el bautista predicó dijo:

Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado. (Mateo 3:2). Cuando Jesús empezó a predicar dijo: 
Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado (Mateo 4:17). 

Ahora, cuando Pedro comenzó a predicar, comenzó con arrepentíos.

Arrepentimiento nunca debe ser considerado como algo que debemos hacer antes de que podemos volver hacia a Dios. Arrepentimiento describe lo que es el venir a Dios. No puedes volver hacia Dios sin dar la espada al las cosas contra las cuales el está. En este sentido, arrepentir es una palabra de gran esperanza. Ella dice: “No tienes que continuar como has estado yendo, puedes volver hacia Dios.”

Bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo: 

Esto fue la segunda cosa que Pedro dijo que tenían que hacer. Para ellos, bautizarse en el nombre de Jesucristo era una expresión de su fe y plena confianza en él. El bautismo hacía una declaración clara. En aquel día, los judíos no eran bautizados comúnmente, solo gentiles que querían ser judíos. Para estos hombres y mujeres judíos ser bautizados mostraba que tan fuertemente sentían su necesitad de Jesús.

Para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos: 

mientras se arrepentía y demostraban fe y obediencia en el bautismo, el don del Espíritu Santo les sería dado como fue dado al grupo original de discípulos. Pedro también específicamente prometió que la promesa del Espíritu Santo sería dado a todos los que creen en generaciones siguientes (todos los que están lejos).

Ellos vieron la obra gloriosa del Espíritu Santo entre los discípulos, y Pedro les dijo que era algo en lo cual estas personas personas podían participar; no necesitaban ser solamente observadores. Y como la promesa es para todos los que están lejos, incluye a todas las personas hasta el día de hoy. También es importante notar que Pedro no dijo que los hijos de sus oyentes que no habían creído o entendido debían ser bautizados. Simplemente dijo que la promesa de perdón de los pecados y el don del Espíritu Santo era para todos los que se arrepentirían y creerían con fe activa, aun en generaciones venideras, y para todos los que esten lejos; para todos cuantos el Señor nuestro Dios llamare.

Y con otras muchas palabras testificaba y les exhortaba:

El sermón de Pedro no terminó allí. Continuó en urgir a la multitud a venir a Jesús en arrepentido rendimiento.

Sed salvos de esta perversa generación: 

Cualquier generación que es responsable de la muerte de Jesús es una perversa generación. Pero como cada generación es responsable de la muerte de Jesús, cada generación necesita salvación.

LA RESPUESTA AL SERMÓN DE PEDRO.

“Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas.”

Hechos 2:41 (RV60)
Añadieron aquel día como tres mil personas:

Este día del Pentecostés se vio una asombrosa cosecha de almas. La iglesia fue de aproximadamente 120 personas a 3120 personas en un solo día. Piensa en cómo esto tocó las vidas, más allá de aquel día. Muchos de los 3000 eran sin duda peregrinos que vinieron a Jerusalén para la fiesta del Pentecostés. Esperaban algo especial de Dios pero nada como esto. Muchos en esta multitud regresaron a casa, viajando lejos de Jerusalén, llevando las buenas nuevas de Jesús consigo.

Los que recibieron (en inglés recibieron con alegría)su palabra fueron bautizados: 

Los que creían en Jesús aquel día lo hicieron con alegría, aun haciendo una declaración dramática en el bautismo. Ellos no se habrían sometido al bautismo, a menos, de que estuvieran plenamente convencidos de quien era Jesús y de su gran necesidad de él como Salvador.

¿Cómo podían bautizarse 3000 personas? Habían grandes recursos de agua disponibles en el monte del templo, y albercas y tanques de agua cerca, así que no era difícil encontrar un lugar donde podían bautizarlos. Dios continúa haciendo tan grandes cosas. Después de la Encrucijada de la Cosecha de Verano de 1990, había un bautismo en masa en Corona del Mar. No podían contar cuantas personas fueron bautizados, pero más que 5000 personas atendieron el evento. Fue reportado como el más grande bautismo en la historia de los Estados Unidos.

LA VIDA DE ESTOS PRIMEROS CREYENTES

LA FUNDACIÓN DE SU VIDA CRISTIANA

“Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones.”

Hechos 2:42 (RV60)
Perseveraban: 

El día de Pentecostés el sonido del viento recio, las lenguas de fuego, y la conversión de 3000 eran todos eventos notables. Pero las cosas descritas en Hechos 2:42 eran la legada duradera de aquella obra de Dios.

Perseveraban en la doctrina de los apóstoles: 

dependían en los apóstoles para comunicarles quien era Jesús y lo que él había hecho. Ellos acababan de confiar en Jesús; ahora querían saber más. Perseveraban usa un verbo griego que comunica “una fidelidad inmovible y enfocada a un cierto curso de acción.” (Longenecker) también no había desviación de la doctrina de los apóstoles, porque era la verdad de Dios.

Gracias a Dios, él nos permite quedarnos bajo la doctrina de los apóstoles – el récord del Nuevo Testamento. Cada pastor debe buscar ser original en el sentido de que no tenemos nuestra propia doctrina, sino la doctrina de los apóstoles.

Perseveraban … en la comunión:

La palabra del griego antiguo koinonia (aquí traducida: Comunión) lleva la idea de asociación, comunión, convivio, y participación; significa compartir algo.

La vida cristiana es entendida para ser llena de comunión, para compartir los unos con los otros.

  • Compartimos el mismo Señor Jesús.
  • Compartimos la misma guía para la vida.
  • Compartimos el mismo amor por Dios.
  • Compartimos el mismo deseo de adorarlo.
  • Compartimos las mismas batallas.
  • Compartimos las mismas victorias.
  • Compartimos el mismo trabajo de vivir por él.
Perseveraban … en el partimiento del pan: 

Aun viviendo tan cerca del tiempo cuando Jesús fue crucificado, ellos no quisieron olvidar lo que él hizo en la cruz. ¿Cuánto más importante es que nosotros nunca olvidarnos?

Perseveraban … en las oraciones: 

Cuando sea que se hace la obra de Dios, el pueblo de Dios se reúnen para orar y alabar.

La doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones: 

Todo lo demás que leemos del poder y la gloria de la iglesia primitiva fluye de esta fundación de la palabra, la comunión, el recordar de la obra de Jesús en la cruz, y la oración.

LA PRESENCIA DEL PODER DE DIOS

“Y sobrevino temor a toda persona; y muchas maravillas y señales eran hechas por los apóstoles.”

Hechos 2:43 (RV60)
Y sobrevino temor a toda persona:

Esto era evidencia del poder de Dios. Una de las obras más grandes, más poderosas que Dios puede hacer es cambiar el corazón humano a un honor reverencia al Señor.

Muchas maravillas y señales eran hechas: 

Esto era evidencia del poder de Dios. Donde Dios está trabajando, vidas serán tocadas de maneras milagrosas.

SU UNIDAD Y COMPARTIENDO EN LA VIDA COMÚN DE JESÚS

44 Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas; 45 y vendían sus propiedades y sus bienes, y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno.”

Hechos 2:44-45 (RV60)
Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas: 

Con el influjo de más de 3000 creyentes, la mayoría de los cuales, se quedaban en Jerusalén y no tenían trabajos, la familia de cristianos tenían que compartir si fueran a sobrevivir.

No debemos considerar esto como un experimento temprano en comunismo porque era voluntario, temporal, y tenía fallas al extenso que la iglesia en Jerusalén estaba continuamente necesitada de ayuda financiera de otras iglesias. También, no tenemos ninguna evidencia que esto siguió así por mucho tiempo.

Todos los que habían creído estaban juntos: 

Los judíos tenían una costumbre enorme de hospitalidad durante cualquier día festivo mayor como Pentecostés. Visitantes eran recibidos en casa privadas, y nadie podía cobrar por dar una cama o un cuarto a un visitante, o por proveer para sus necesidades básicas. Los cristianos tomaron la enorme hospitabilidad de los días festivos y lo hicieron una cosa de todos los días.

Vendían sus propiedades y sus bienes, y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno:

El poder de Dios es evidente aquí porque Jesús vino a ser mucho más importante para ellos que sus poseciones.

LA FAMILIA CRISTIANA VIVÍA JUNTA Y CRECÍA

46 Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, 47 alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos.”

Hechos 2:46-47 (RV60)
Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas:

La iglesia es para adorar a Dios y aprender de su palabra juntos. Aun así es para mucho más; Dios quiere que compartamos nuestras vidas los unos con los otros.

Alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo: 

Su experiencia cristiana era diaria, alegre, y sencilla – buenos ejemplos para nosotros de seguir.

Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos: 

Esto es la prescripción de Dios para el crecimiento de la iglesia. Si tenemos cuidado de seguir el ejemplo de Hechos 2:42-47a, Dios se encargará de hacer la iglesia crecer él mismo.

También puedes leer este artículo en PDF.